Una investigadora de la UVA logra un 98% de acierto en la detección del TDAH en niños

La investigadora de la Universidad de Valladolid (UVA) Patricia Amado Caballero, ha logrado resultados del 98 por ciento de acierto en la detección en niños del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) gracias al análisis de datos a través de una red neuronal que emplea inteligencia artificial.

El estudio plantea el diagnóstico del menor a través de una pulsera de actividad similar a las que se comercializan en el mercado y que debe de llevar puesta durante 24 horas. Este periodo es suficiente para obtener datos que después son convertidos a una imagen y que se utilizan dentro de una red neuronal creada por la investigadora que gracias a procesos de inteligencia artificial identifica entre pacientes sanos y pacientes afectados por trastornos TDAH.

El proyecto ha sido desarrollado por la Universidad desde el año 2012, pero no ha sido hasta ahora, con el análisis de los datos a través de una red neuronal, cuando se han obtenido resultados del 98 por ciento de acierto, lo que ha supuesto un impulso para la consolidación del proyecto que pretende cambiar el sistema de diagnóstico de estos menores.

En la actualidad el trastorno de déficit de atención y de hiperactividad se detecta mediante la realización de preguntas al menor y a sus padres siguiendo el Manual de Psicología DSM, y que posteriormente son evaluadas por psicólogos. Estas tienen un carácter subjetivo ya que se pueden dar casos en los que los menores o los adultos interrogados no respondan la realidad.

El análisis del menor a través de los datos de actividad recogidos por la pulsera, denominada Actígrafo, supone un método más objetivo y preciso, ya que está basado en datos. Además evita pruebas complementarias como son los TAC o las resonancias magnéticas, que son realizadas a los menores junto a las preguntas para diagnosticarlos.

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Entre las principales ventajas de este método, desarrollado por la investigadora recién graduada en Telecomunicaciones por la Universidad de Valladolid, se encuentra el coste, ya que el diagnóstico a través de la pulsera no es excesivamente caro, y la rapidez, al ser un método que recoge datos durante 24 horas y que evita pruebas más invasivas.

A través de la pulsera también se puede evaluar el efecto que tiene la medicación que reciben los menores. Ya que el Actígrafo recoge la frecuencia de actividad del niño en las diferentes acciones que desarrolla a lo largo del día.

La investigadora actualmente desarrolla el proyecto en el Laboratorio de Procesado de Imagen de la Universidad de Valladolid y continuará avanzando en él con el objetivo de que el sistema diferencie dentro de los niños que presenten un trastorno, entre los que padecen déficit de atención y los que presentan hiperactividad, y lograr altos niveles de acierto en esta triple división, lo que supondría la culminación del proyecto y que este se pueda incorporar al ámbito sanitario para un diagnóstico más eficiente.

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