Una entrañable iglesia para el barrio

MADRID Guardar

Hace no pocos días, la parroquia de Santa Catalina de Alejandría, calle Rambla, 5, fue protagonista de los medios por unas pintadas, algo más que esotéricas, que aparecieron en sus históricos muros. No es la primera vez que la sinrazón se empeña en marchar la historia y se da de bruces con el paso del tiempo. Porque, si por algo se caracteriza el templo de esta parroquia (que por cierto no hay que confundir con la que lleva el mismo nombre y está en El Atazar), es por la continuidad del tránsito de la antigua ermita de Santa Catalina a la actual parroquia, con sus espacios para la vida comunitaria.

Cuentan las crónicas, no muy abundantes, que en la población de La Alameda vivían en el siglo XVI un centenar de familias que atendían los servicios del Castillo Palacio de Osuna. De 1579 datan las primeras noticias de un templo que sufrió el fuego en 1782, que lo destruyó parcialmente. Al año siguiente se produce un cambio en la fisonomía y en la geografía de la zona: el Conde de Priego vende una serie de casas situadas a poca distancia del castillo a Pedro Téllez Girón, IX duque de Osuna, marido de María Josefa Alonso y Pimentel. De ahí arranca la historia del famoso Capricho. Nació La Alameda de Osuna. También se habla de la presencia de un ermitaño, el beato Arsenio, del que no hay mucho más contrastables.

Años después, en la Guerra Civil, fue utilizada como almacén por la cercanía con la Posición Jaca, es decir, el Cuartel General del Ejército Popular Republicano, más conocido como el «Búnker del General Miaja». No fueron pocos los destrozos. En los años 60 y 80, los trabajos de los sacerdotes don Lorenzo y don José hicieron posible que el templo renaciera. Hoy, la iglesia, otrora filial de la de San Pedro en Barajas, tiene una sencilla portada renacentista. Cuidada con primor, podemos contemplar un imponente crucificado que al parecer fue traído de América.

Evolución demográfica

El actual párroco Francisco Santos Domínguez, hombre de hechuras misioneras y bonhomía contrastada, está acompañado por el sacerdote Felipe Redondo Polo. El párroco lleva poco más de dos meses y ya le ha tomado el pulso a la comunidad, a la familia misionera de una iglesia entrañable para los habitantes de un barrio que se regenera por oleadas. En los años 70 llegaron familias jóvenes a una zona en expansión y hoy también se produce ese movimiento demográfico, con lo que se renueva la extensa feligresía, en una zona en la que la plácida vida prima sobre los sobresaltos capitalinos. Zonas verdes, instalaciones deportivas, colegios. Una de las prioridades de la parroquia es el trabajo con los adolescentes, a través de programa «Life Teen» y un grupo de jóvenes universitarios y profesionales. Junto con los cinco grupos de matrimonios, son la avanzadilla de una parroquia extensa (llega hasta el aparcamiento de larga duración de Barajas).

También hay un grupo de Vida Ascendente. Una curiosidad, los recintos feriales de Madrid están en el territorio de esta parroquia, que trabaja en su dimensión caritativa en estrecho contacto con la Cáritas del Arciprestazgo. Porque las necesidades de un entorno de clases medias y algo más que medias no son tan imperiosas como las que se pueden producir en la zona del Barrio del Aeropuerto. Una de las características de esta comunidad es su preocupación misionera. Cuenta con un hermanamiento con la parroquia de Santa Catalina de Alejandría de Guayaquil, Ecuador. También ahora, con motivo de la próxima celebración de la santa, se va a intensificar, por medio de Ayuda a la Iglesia Necesitada, la solidaridad con los cristianos de Egipto.

Mística cristiana

La parroquia es propietaria de un cementerio, pequeño y bien cuidado, en el que se siguen enterrando algunos fieles de familias con antiguos derechos. El párroco de Santa Catalina de Alejandría apunta a un trípode que está en la base de la actividad parroquial. Formación en la fe, acogida y oración, la mística cristiana tan necesita para los tiempos actuales. Ah, y Santa Catalina de Alejandría, una de las santas más representadas de nuestra iconografía, mártir, filósofa, mujer… De gran devoción entre los fieles. Qué más queremos.

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