Una apuesta arriesgada

Al final de la era de Juan Manuel Santos, Colombia tenía tres grandes cosas para mostrar. Obviamente, el proceso de paz, una guerra de más de 50 años que llegaba a su fin. En segundo lugar, un protocolo e institucionalidad para el manejo de la protesta social y una estrategia de diálogo con comunidades. Y lo tercero, tal vez uno de las frentes más importantes, la política exterior. Durante el Gobierno de Iván Duque, las tres cosas se han tirado a la basura: el proceso de paz quedó resumido en la política de reincorporación, y ahora que los indicadores de seguridad se disparan el Ejecutivo comienza a entender su error. Por otro lado, el diálogo social no existe, toda la institucionalidad fue desmantelada, todo ello quedó demostrado hace unos días con la minga del suroccidente. Por último, lo más crítico se vive en política exterior. En este último campo, la apuesta ha sido arriesgada, pues el partido de Gobierno ha optado por un apoyo de frente a la campaña de Donald Trump, situación que agrega muy poco al partido republicano pero que podría costarle mucho al Gobierno Duque y al país.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!