Un mercado de saldo para el club

Florentino Pérez ha cambiado de filosofía de la planificación de la plantilla del Real Madrid desde hace cuatro años. Los éxitos en las tres últimas Champions, con jugadores como Kroos (25 millones) Casemiro (15), Keylor (10), Lucas (gratis) e Isco (30) variaron la política de actuación del Real Madrid. James Rodríguez fue la última gran inversión del campeón de Europa, que pagó 80 millones por el colombiano en julio desde 2014, tras triunfar en el Mundial de Brasil. Desde entonces, la dirección deportiva de la entidad ha optado por contratar futbolistas jóvenes de talento que aporten rendimiento y no cuesten un dineral. Lejos están los grandes fichajes de la primera etapa de Florentino Pérez, cuando pagó 62 millones por Figo en el año 2.000 y 75 por Zidane un verano después, récord de traspaso que el propio presidente superó con los 96 pagados por Cristiano en 2009.

Tras abonar 91 millones por Bale en 2013 y los 80 por James en 2014, el dirigente madrileño cambió el rumbo del timón. En el último trienio no ha superado los 45 millones de gasto por una adquisición. Los pagó dos veces la temporada pasada, por Vinicius y Rodrygo Goes, que vendrá al Real Madrid cuando cumpla los 18 el próximo año. El máximo responsable de la entidad ha querido asegurarse las posibles figuras del futuro, sin saber si al final cuajarán o no. Es un riesgo asumido. Es su reacción ante la locura de precios generada por el PSG y la Premier en las dos últimas campañas.

Un gasto de cien millones

Florentino Pérez se ha negado a caer en la trampa de ese juego del gasto sin freno que llevan a cabo el París Saint Germain y el Manchester City, apoyados por el dinero oficial de Qatar y de los Emiratos Árabes Unidos. Y su respuesta ha sido clara. El campeón de Europa comienza la defensa de su triplete de Champions con más ganancias que gastos. Ha apostado cien millones para mantener el liderazgo continental: 35 por Odriozola, otros 35 por Courtois, ocho por Lunin y 22 por Mariano. Y ha cobrado cien millones por Cristiano y seis por la cesión de Kovacic.

El Real Madrid tiene en la caja del Bernabéu doscientos millones de euros y se ha negado a pagar 125 millones por jugadores que tiene 30 años como Lewandowski y Cavani. Y nunca abonaría 110 por la incógnita de Icardi.

Su único golpe de timón a la antigua usanza sería invertir 300 millones por una estrella «súpertop»: Neymar. Si la adquisición del brasileño fuera factible ahora mismo, Florentino Pérez la ejecutaría antes del cierre del mercado el día 31. El jugador ha dicho que continúa en el conjunto parisino. El próximo verano será otra historia. El último intento del Real Madrid. Neymar decidirá.

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