Un año de compras online en pandemia, contado por cinco mensajeros y carteros

En los 13 años que lleva trabajando como cartera de Correos, Inmaculada Giraldo (39 años) no había vivido nada parecido al actual aumento de pedidos por el incremento de compras online que ha traído la pandemia. El horario de trabajo de Giraldo es de lunes a viernes, de 7:30 a 15:00 –como cualquier otro cartero de Correos–, y dedica las primeras horas de su jornada a la preparación de paquetes. «Si hace un año tardábamos media hora en preparar las entregas del día, ahora dos horas y media no nos las quita nadie», explica.

Una vez terminada esa labor, sale a repartir en coche por el municipio de La Guijarrosa (Córdoba), de apenas un millar de habitantes. El número de pedidos diarios es de unos noventa o cien, lo que supone un aumento grande en comparación con años anteriores. «Eso en temporada normal. Cuando llegan picos de ventas como Black Friday, Navidad o las rebajas, se pueden llegar a duplicar», cuenta a Verne por teléfono. Esto, claro, implica un mayor volumen de trabajo en las mismas horas: «A mí me suele dar tiempo, pero tengo que correr mucho», añade Giraldo.

España fue el tercer mercado del mundo donde más creció el comercio electrónico en 2020 (36%), solo por detrás de Argentina y Singapur, como revela un reciente informe de la agencia eMarketer. Solo Correos –que, además de los envíos propios, tiene un acuerdo de colaboración con Amazon– gestionó 209 millones de envíos durante el año pasado (un 8% más que en 2019) y una cuarta parte de ellos fueron durante las pasadas Navidades, según datos de la empresa pública facilitados a Verne.

Giraldo considera que muchas personas que nunca habían comprado por Internet han empezado a hacerlo ahora. Según la encuesta Equipamiento y uso de TIC en los hogares 2020, el 62% de los españoles ya compra online. «La gente se ha acostumbrado a que le envíen y a enviar todo. A mí me han llegado a preguntar cómo podían mandar un pavo por Correos», se ríe Inmaculada Giraldo.

Esto ha provocado un cambio en el paisaje de nuestras ciudades: ahora es más común cruzarse con furgonetas de reparto y con carteros apresurados para completar sus entregas. Pilar Clemente (59 años), que trabaja para Correos y reparte a pie en el distrito 3 de Barcelona, es una de ellas. Clemente enumera algunas de sus experiencias vividas durante su convulso 2020. «Durante los primeros meses de la pandemia era un lujo caminar prácticamente sola por la calle, y más teniendo que entregar tantos paquetes», cuenta a Verne. Desde entonces, otra cosa que también ha cambiado por la Covid-19 es la manera de relacionarse con los destinatarios. «A veces, ni los vemos. Si se puede, le pedimos el DNI al destinatario por el telefonillo y le dejamos el paquete en el ascensor. Otras veces los dejamos en la puerta y los recogen cuando nos hemos ido», explica esta cartera, que lleva 33 años en Correos.

Alberto Luengo (49 años) lleva 25 años repartiendo en bicicleta y es socio fundador de la cooperativa Trébol Ecomensajeros, que opera en Madrid desde 1996. Ante el incremento del comercio electrónico que ya venía dándose en los últimos años, Luengo y otros socios decidieron abrir un nuevo departamento en su cooperativa –que hasta entonces se dedicaba solo a los envíos directos– y ofrecer un servicio de reparto de última milla, como se denomina a la paquetería de ventas online que se distribuye dentro de los núcleos urbanos. Pero no habían vivido nada parecido a este 2020. En picos de venta importantes como las últimas Navidades, Luengo ha entregado más de centenar de paquetes al día en su bicicleta. «Te tienes que organizar mejor la ruta de entregas, pero lo terminas consiguiendo», dice.

Sin embargo, aunque finalmente lo consigan, el aumento en el tráfico de paquetes ha supuesto todo un reto para la movilidad en las ciudades más grandes. «El reparto en coche y furgoneta por la ciudad no era sostenible antes de este incremento del comercio electrónico y mucho menos ahora», concluye Luengo, acostumbrado a compartir la calzada con vehículos pesados mientras reparte en bicicleta. Según el último Observatorio de siniestralidad vial laboral de España, de Asepeyo y la fundación CNAE, el 40% de los accidentes de tráfico en desplazamientos laborales lo sufren las motos, bicicletas y patinetes. El crecimiento del comercio electrónico también ha sido identificado como una de las causas del aumento de accidentes mortales con furgonetas.

Ni siquiera el temporal Filomena, que afectó principalmente al centro de la península, pudo parar a los mensajeros de Trébol. «Cuatro días después de la gran nevada ya estábamos funcionando de nuevo, pero con más cuidado. Al final, trabajar todos los días en bici te da cierta pericia que puedes utilizar en estas circunstancias», explica Luengo. Eso sí, Luengo también reconoce que gran parte de la paquetería de comercio electrónico se paralizó durante esa semana porque los camiones de distribución no pudieron acceder a Madrid capital ni a la región debido al mal estado de las carreteras.

En la provincia de Ourense no han sufrido nevadas en los últimos meses, pero sí alguna que otra helada que ha hecho que Dolores Nieto (56 años) lo pasase mal al volante de su coche de Correos con el que reparte por Celanova y otras zonas colindantes. «En Galicia la población está muy dispersa. A veces tienes que entregar un paquete en una casita apartada a la que se llega por carreteras complicadas. Los carteros rurales de Correos llegamos a todos lados y ahora, con el incremento de la paquetería, estamos conduciendo por lugares por los que antes a lo mejor no íbamos», cuenta Nieto tras más de dos décadas trabajando en Correos. La cartera sabe si en una zona vive más o menos gente joven por la paquetería que tiene que entregar: «Ellos son los que más compran online y ahora se está notando mucho», explica Nieto.

Javier Ortiz (42 años) creó en 2002 junto a su mujer, Carolina Prieto, la empresa Mensajeros Locales, que opera en Mérida y municipios colindantes. Aunque tienen a personal contratado para hacer los repartos, en este 2020 han tenido que salir a la calle a hacer entregas, «sobre todo de paquetería procedente de china». «Es increíble el flujo de envíos que hacemos de pequeños paquetes de plataformas como Aliexpress», cuenta Ortiz. «Al menos, como son paquetes pequeños, muchos se pueden dejar en el buzón», añade.

Cada vez son más las empresas que venden online, y muchas ofrecen la posibilidad de devolución online, lo que también repercute en este aumento de demanda de mensajeros. La empresa de Ortiz también ofrece la infraestructura para las devoluciones de compras online, lo que se conoce como logística inversa y que también ha crecido con el comercio electrónico, como indica el informe del Observatorio Cetelem. «Los beneficios tampoco son tan grandes», apunta Ortiz, ya que muchas empresas incluyen una posible devolución en sus precios. «Hasta los propios clientes alucinan con las facilidades que se han creado para el comercio electrónico, porque sin desplazarte a la tienda y por el mismo precio te puedes comprar cinco trajes, probártelos en casa y devolver los que no te gusten», añade.

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