Un adulto con un niño muerto

La buena literatura consiste en servir belleza en bandeja aunque esconda podredumbre, en embelesarse ante un adolescente que recuerda cómo su padre le imponía la bici sin ruedines para que aprendiera rápido aunque eso le llenara de heridas y costras. Porque en el papel, crecer con la mercromina en las rodillas puede ser hasta poético, aunque en la realidad esconda trazas de maltrato. Literatura es el terreno de lo implícito, lo no dicho, lo no explicado, lo que queda a la imaginación del lector, que debe completar en su cabeza los agujeros excavados con tesón. El cascarón delicioso de una verdad algo peor.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!