Tú me traes un diccionario y yo te enseño mi país | Blog Africa no es un pais

Muchas personas que se plantean visitar Benín le preguntan qué pueden hacer para ayudar una vez que lleguen allí. Cosme Segla Assou les dice que traigan diccionarios bilingües y novelas en castellano. “Aquí es muy difícil encontrar esos materiales y los necesitamos para enseñar bien el español”. Los diccionarios los reparte entre compañeros profesores de instituto y las novelas las guarda porque tiene la intención de abrir una biblioteca para promocionar el aprendizaje de la lengua de Cervantes en su país.

A esos mismos turistas le ofrece también la oportunidad de acercarse hasta Azové, la pequeña ciudad del sur del país donde él es profesor de español en el instituto. La mayoría acepta y pasa algún día u horas, dependiendo de su disponibilidad, conversando en castellano con sus alumnos. “El que los estudiantes tengan la oportunidad de practicar el idioma que están aprendiendo les anima a seguir estudiando. No es fácil tener una ocasión así todos los días, por eso, siempre que aparece alguien dispuesto a colaborar la aprovechamos”, confiesa Assou.

Sí, él compagina la actividad docente con la de guía turístico para viajeros de habla española. Les muestra las maravillas del pequeño país de África occidental: sus paisajes, las distintas etnias, los parques naturales, sus tesoros, los palacios patrimonio de la humanidad, las playas, la historia de la esclavitud o los ritos del vudú. Al mismo tiempo, consigue que esas personas colaboren con su proyecto de promoción de la lengua y la cultura españolas. Sin embargo, desde que se declaró la pandemia de covid-19 el número de personas que visitan Benín ha disminuido considerablemente y, por tanto, también el de voluntarios que pasan por su instituto para ayudar a los estudiantes de español.

Assou se enganchó al castellano siendo muy joven. A su padre le gustaba escuchar salsa, rumba y otras músicas latinas; así que creció escuchando canciones cantadas en un idioma que por entonces no entendía, pero que empezaba a atraerle. Luego, en la tele comenzaron a pasar telenovelas sudamericanas, y volvió a sentirse cautivado por aquella lengua que no lograba descifrar. Y para poder hacerlo, al llegar a la escuela secundaria, cuando tenía que elegir un segundo idioma extranjero además del inglés que es obligatorio, optó por el castellano, con la finalidad de enterarse de lo que decían aquellas músicas y series que tanto le llamaban la atención. Más tarde se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Abomey-Calavi. Solo ha pasado diez días en España, concretamente en Tenerife, en 2018. Tenía que volver en 2020, pero las medidas para contener la pandemia de covid-19 se lo impidieron. Le gustaría pasar algún tiempo más allí para poder conocer más a fondo la cultura española y profundizar en el manejo del idioma, aunque esto último no le hace falta. Desde que terminó los estudios, ha sido profesor de castellano en diversos institutos del país, hasta que hace dos años fue trasladado al actual, cerca de su lugar de nacimiento. Por eso, quiere que Azové, una pequeña ciudad fuera de las rutas más importantes del país y, sobre todo, de los circuitos turísticos, sea el centro del proyecto que junto a la ONG Luzafricana, en la que colaboran otros profesores de castellano, está impulsando.

El centro que promociona, además de contener una biblioteca, será un lugar que servirá para promover la cultura española en Benín. Una iniciativa totalmente privada que no cuenta con el apoyo de ninguna institución española. “Lo único que en este país ha hecho España fue a través del Instituto Cervantes cuando el año pasado organizó una breve formación para profesores de español. Aparte de eso, yo no he visto nada. No hay un centro para la promoción del español a pesar de ser un país donde mucha gente estudia y ama ese idioma”.

Se queja Assou de que estudiar español en Benín no es fácil. Los profesores de las universidades no desean competencia y por eso no quieren que los alumnos aprendan. “Aquí no se puede estudiar un máster o hacer el doctorado en español. Para ello, hay que irse a otro país africano, porque pensar en España es casi imposible. El más cercano es Togo, donde muchos de esos profesores han conseguido sus títulos, pero no quieren que nadie más progrese y les haga competencia”. Y a pesar de la falta de apoyo y de los muchos obstáculos, Benín es el segundo país de África subsahariana que más estudiantes de castellano tiene (412.515), según el Anuario del Instituto Cervantes 2020. Solo le precede Costa de Marfil (con más de 566.000 alumnos), y le siguen Senegal (205.000), Camerún (193.018), Gabón (167.410) y Guinea Ecuatorial (128.895). En todos estos países casi todos los profesores y estudiantes se quejan de la carencia de ayudas de las instituciones españolas. Así, la promoción del español depende casi exclusivamente de iniciativas privadas de personas que aman ese idioma y donan su tiempo y sus recursos para darlo a conocer.

“En Benín, no hay prácticamente presencia de la diplomacia española. Solo hay un cónsul honorario, que no hace nada por la cultura española, ni siquiera habla el español. El consulado más cercano está en Lagos, Nigeria, y cuando viajé a España tuve que ir hasta allí para conseguir el visado. Fueron cuatro veces las que tuve que desplazarme hasta allí. Ida y vuelta cada vez, con lo costoso que resultan esos viajes. No nos ponen las cosas nada fácil, la verdad”, comenta el profesor.

El proyecto que ha lanzado Assou también contempla la posibilidad de que personas que quieran conocer mejor la cultura beninesa puedan viajar hasta Benín, compartir la vida con familias de la zona y, a cambio, dar clases de español a los estudiantes de los institutos y organizar actividades culturales con ellos. El ideal sería que también algunos de esos alumnos, “quizás los mejores de cada promoción, puedan viajar a España algunas semanas para hacer una inmersión en la lengua y la cultura españolas. Un verdadero intercambio, como se hace con otros países”.


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