Tu mascota también cambia de fase (y lo sufre)

A las 20.30 de una tarde de junio de un Madrid aún en fase 1 de la desescalada el pipicán del Parque Roma está a reventar. Hace menos de un mes que ha reabierto su pequeña puerta después de pasarse dos cerrado. Los perros están eufóricos y a los dueños se les ve contentos de que estos por fin puedan pasear más tiempo y juntarse con otros animales. En plena desconfinamiento algunas personas ya se han reincorporado a sus puestos de trabajo, se puede pasar más tiempo fuera de casa y ya no se convive con los animales domésticos todo el día, lo que puede llegar a suponer un problema para ellos, que durante estos últimos meses se han acostumbrado a tener la atención de sus dueños las 24 horas.

Según los veterinarios, los perros son los que peor lo están pasando y lo van a pasar con esta situación. Desde que empezó el estado de alarma se ha hablado mucho de lo que decía el BOE sobre ellos, algunos incluso cuestionaban por qué podían salir a la calle más que los niños. Ahora, con toda España volviendo a la normalidad, estos animales comienzan a quedarse más tiempo solos y la calle vuelve a parecerse a aquella por la que jugaban y corrían a principios de año. “Hay que volver a enseñarles dos cosas a los perros, a que se queden solos de nuevo y a salir a la calle, a que vuelvan a ver mucha gente, a otros perros, al ruido, a los coches…”, explica la educadora canina Adriana Rivilla a Verne por teléfono.

Más tiempo solos de nuevo

Los veterinarios ya están recibiendo a perros que padecen ansiedad por separación. Manuel Lázaro, del Colegio de Veterinarios de Madrid, cuenta a Verne que este trastorno supone cuadros de ansiedad que aparecen cuando el animal ha estado mucho tiempo viviendo con sus dueños y se separan. “Entonces pueden ladrar mucho, romper cosas, orinar o defecar en casa… Es algo parecido a cuando los niños comienzan a ir a la guardería por primera vez o a la vuelta de las vacaciones”, explica.

Para ver si un perro tiene ese excesivo apego por una persona, basta con observar antes de que se produzca la separación si cuando están en casa sigue a todos lados a sus dueños y si pueden estar en habitaciones separadas. Juan Argüelles, profesor de Etología Clínica en la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, también comenta que en la clínica en la que trabaja están empezando a llegar perros con este trastorno. “Los casos más llamativos son de animales que antes ya tenían otro tipos de miedo, al ruido, a la calle, a otros animales… Por ejemplo, en Valencia, que este año no hemos tenido fallas, los perros miedosos llevan tres meses sin apenas ruidos y ahora vuelven al mundo normal”, y añade, “los veterinarios nos tememos muchos casos de este trastorno en septiembre”.

Antes de volver a la nueva normalidad los expertos cuentan que se puede ir preparando a los perros dentro de casa. Argüelles recomienda que los dueños salgan poco a poco y que se coloque una cámara para grabar al animal y después observarlo: “Cuando el perro se comporta raro en la calle es fácil verlo, pero cuando está solo aparecen conductas muy reveladoras: si te vas de casa y no come hasta que vuelvas, si saliva demasiado cuando está solo o si no descansa y siempre está vigilando entonces el perro no lo está pasando bien”.

La adiestradora canina Adriana Rivilla explica que un buen ejercicio para comenzar la separación es ir dejando al perro solo en una habitación donde haya premios, para que relacione esa soledad con algo positivo. Precisamente, mediante premios Rivilla consigue que su border collie siga las clases de “baile” que le ha hecho durante el confinamiento para que sus casi 12.000 seguidores de Instagram lo repliquen con sus perros. El objetivo de esto es cansar al animal con actividades para que esté más relajado en casa. Rivilla cuenta cómo se pueden ir haciendo salidas muy poco a poco: “Podemos empezar abriendo la puerta pero sin salir, para que el animal no relacione ese sonido con el abandono. Después, podemos bajar a la calle unos minutos e ir saliendo más tiempo a medida que veamos que todo va bien. Lo ideal sería dejar un móvil con una videollamada donde esté el perro y tú en la calle tener el otro, para ver cómo está y volver si es necesario. Si el perro lo pasa mal estando solo una hora, se puede volver a salidas de media hora hasta que se sienta cómodo”, dice.

La “nueva” calle y sus estímulos

Durante estos meses los perros han salido a la calle menos tiempo de lo que están acostumbrados y han tenido muy poca vida social (caricias de vecinos, juegos con otros perros…). “Estamos viendo casos de agresividad en la calle, es normal. Lo frecuente es que un perro sea muy sociable, con personas y con otros perros, y de repente se les privó de todo eso, salían a la calle y estaban solos”, explica Lázaro. Por eso, Rivilla, la adiestradora canina, cuenta que lo ideal aún estos días es sacar a los perros en franjas horarias en las que no hay mucha gente, para que puedan ir socializando poco a poco. “Si expones demasiado al perro en una situación que lleva tiempo sin vivir, aumenta el estrés, necesitan poder olfatear tranquilos y empezar a jugar con perros que conozcan”, cuenta.

Tanto en la calle como en casa, los especialistas recomiendan que los dueños huyan del castigo por un tiempo. Argüelles explica que puede haber perros que ladren más de lo habitual o que se comporten de manera distinta, pero es normal, se están acostumbrando a una nueva realidad y si se les grita o se les castiga van a relacionarla con algo malo. “Llama la atención el caso de los cachorros, se han pasado solos los primeros meses de su vida, en los que tenían que aprender a socializar, y ahora no se les puede tirar de la correa cada vez que ladren a algo o a alguien, porque a medio plazo va a ser peor, para ellos la nueva realidad es terrorífica”.

¿Y qué les ocurre a otros animales?

A pesar de que los especialistas coinciden en que a quienes más va a trastocar el desconfinamiento va a ser a los perros, hay felinos que no han llevado bien la cuarentena: “A los gatos más asilvestrados, los que son menos sociables, el confinamientos les ha venido mal porque han tenido que compartir su espacio, sin embargo los que son más apegados a los dueños podrían pasarlo igual de mal que los perros cuando estos empiecen a trabajar fuera de casa”, explica Argüelles.

En general, para los gatos, conejos, hurones o reptiles la desescalada será más sencilla que los primeros días de confinamiento, porque recuperarán la privacidad a la que están acostumbrados. La doctora en veterinaria, etología y profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) Marta Amat da en un vídeo (en catalán) del Colegio de Veterinarios de Cataluña cuatro consejos para ayudar a los animales de compañía tanto en el confinamiento como en la desescalada: mantener las rutinas, respetar su descanso, evitar el castigo y premiar lo positivo.

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