Trump se reafirma en la retirada de tropas de Siria durante su encuentro con Erdogan

Corresponsal en Washington Guardar

Donald Trump recibió ayer al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, junto a quien defendió su decisión del mes pasado de retirar las tropas norteamericanas del norte de Siria porque «el alto el fuego ha funcionado muy bien, y los kurdos parecen muy satisfechos». Aquel repliegue ha sido ampliamente condenado tanto por demócratas como por republicanos, recelosos de la cercanía de Trump con un líder autoritario como Erdogan.

«Le quiero agradecer al presidente [Erdogan] el trabajo que ha hecho», dijo Trump en el Despacho Oval antes de mantener una reunión privada de aproximadamente una hora con su homólogo turco. «El presidente y yo somos muy buenos amigos desde hace mucho tiempo, y entendemos nuestros países y nuestras prioridades, y yo lamento que muchos turcos hayan muerto en esa zona a la que nos referimos», añadió.

Esencialmente, Trump repitió el argumento del gobierno de Erdogan de que los kurdos son en su gran mayoría responsables de una campaña terrorista en suelo turco, algo que en su opinión justifica la ofensiva sobre el norte de Siria de hace un mes, a la que en un principio Trump dio vía libre retirando las tropas estadounidenses. Presionado por su partido, Trump negoció un alto el fuego el 23 de octubre que se ha mantenido hasta hoy.

La visita de Erdogan estaba en el aire hasta la semana pasada, sobre todo por la decisión del Capitolio de condenar el genocidio armenio por primera vez. Hace dos semanas la Cámara de Representantes condenó de forma casi unánime que entre 1915 y 1923 el Imperio Otomano, precursor de la Turquía moderna, aniquilara de forma sistemática a 1,5 millones de armenios, en lo que quedó descrito como «exterminio de una raza».

Entonces, Erdogan, que niega que existiera tal genocidio, amenazó con represalias a EE.UU. «Es una decisión sin efecto alguno y que no reconocemos. Nos apena que esta difamación contra nuestro país sea asumida por un parlamento, y consideramos estas graves acusaciones un insulto a nuestra nación», dijo entonces el presidente turco.

Después de que Turquía comenzara la invasión de suelo sirio para expulsar a los kurdos, Trump dictó sanciones del 50% sobre el acero turco, que luego levantó tras el «alto el fuego». Ayer, el presidente norteamericano dijo que su prioridad es fortalecer el comercio con Turquía para que las exportaciones a ese país crezcan de los 20.000 a los 100.000 millones de dólares (18.000 a 90.000 millones de euros) por año.

Desde julio Trump ha intentado que Erdogan le compre a EE.UU. un sistema de misiles Patriot para sustituir a otros, modelo S400, recién adquiridos a Rusia dentro de un acuerdo de cooperación militar de 2.000 millones de euros.

Turquía es parte del consorcio internacional que fabrica los cazas F35, como miembro que es de la OTAN. El resto de países de esa alianza, creada para contener el expansionismo de Rusia, denuncia que es imposible que Turquía permanezca en ella si opera con sistemas de defensa rusos. Ambos presidentes habían conversado sobre esa compra el 25 de septiembre en Nueva York, en los márgenes de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Durante la visita de Erdogan a Trump, un grupo de kurdos se manifestó a las puertas de la Casa Blanca acusando a ambos líderes de «tener las manos manchadas de sangre» por la reciente ofensiva turca sobre suelo sirio. Varios testigos han denunciado abusos, detenciones arbitrarias y torturas durante la campaña turca, a pesar del alto el fuego que en teoría sigue vigente.

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