Trump elige a un fiscal general moderado y de consenso

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sorprendido a sus críticos con su elección de fiscal general: ha optado por un prestigioso abogado republicano que ya ocupó el puesto durante los dos últimos años de presidencia de George H. W. Bush, fallecido el viernes. El puesto que ocupará William P. Barr, equivalente a ministro de Justicia, es crucial porque de él depende la investigación sobre las conexiones de la campaña de Trump con Rusia.

Como contrapartida, el presidente ha elegido como embajadora ante la ONU a una periodista sin experiencia diplomática y que hasta hoy ejercía de portavoz del Departamento de Estado, puesto que ocupó tras ser comentarista en la cadena Fox News. La razón que ha dado Trump para que Heather Nauert suceda a Nikki Haley, que dimitió en octubre, es que le «ha mostrado su apoyo desde hace mucho tiempo». Como embajadora ante la ONU, Nauert tendrá asiento en el Consejo de Seguridad y deberá negociar votos cruciales con Rusia y China.

La diferencia entre ambos perfiles obedece también al hecho de que el fiscal general debe ser confirmado por el Senado, donde los republicanos tienen una muy ajustada mayoría en la que hay más de un crítico con el presidente. El anterior fiscal general, Jeff Sessions, se recusó de la investigación de la campaña de Trump por sus contactos con el embajador de Rusia en Washington. El presidente nunca se lo perdonó y lo relevó hace hoy un mes.

Barr, el nuevo fiscal general, no ha hecho grandes pronunciamientos sobre esas pesquisas o las sospechas de injerencia rusa, pero sí que dijo en 2017 que le parecía adecuada la decisión de Trump de despedir al anterior director del FBI, James Comey, que está colaborando con el fiscal especial Robert Mueller. «Su despido no tuvo efecto alguno en la integridad de la investigación sobre Rusia», escribió entonces. Ahora deberá tomar decisiones cruciales que pueden afectar al mismo presidente.

Este, tras anunciar los nombres de los elegidos para ambos cargos en una breve conversación con la prensa en la Casa Blanca, ha vuelto a denunciar en Twitter lo que considera una caza de brujas. El fiscal Mueller no tiene potestad para presentar cargos contra el presidente. Su encargo es el de elaborar un informe que pondrá en manos del fiscal general. Trump ha anunciado en la red social que él mismo contraatacará con su propio informe. «No podemos permitir que esto le vuelva a pasar a un presidente», ha dicho.

Además, la Casa Blanca ha filtrado a los medios norteamericanos que el presidente no se habla desde hace dos días con su jefe de gabinete, John Kelly, y que anunciará su relevo en los próximos días. El sustituto será su tercer jefe de gabinete en dos años.

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