Tres brechas

Improvisación. Eso es lo que están sufriendo estos días cientos de miles de padres y madres, y toda la comunidad educativa. La falta de planificación por parte de las autoridades públicas en la organización de la vuelta a las clases es un clamor. En medio de una pandemia de consecuencias devastadoras y tras meses sin educación presencial, lo esperable hubiera sido que el Gobierno y las comunidades autónomas hubieran trabajado sin descanso durante todo el verano para garantizar un retorno seguro a las aulas. En cambio, hemos asistido, atónitos, a la desaparición de la ministra de Educación durante todo el verano, para reaparecer pocos días antes de comenzar el curso endosando toda la responsabilidad a los Gobiernos autonómicos. La presión se ha trasladado a las familias, sobre cuyas espaldas se planta el sudoku de combinar el trabajo y el cuidado de los niños.

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