Transformaciones y conflictos

Para bien y para mal, México está viviendo un proceso de cambio. Desde luego, no de la trascendencia que el presidente Andrés Manuel López Obrador supone. Hay varios indicadores para comprobar la falta de profundidad de las modificaciones y, lo que tal vez es más importante, de su falta de permanencia. En el plano de las reformas constitucionales estimo como muy positiva el reconocimiento de los afromexicanos, el otorgamiento de las pensiones, la paridad de género, pero estimo muy pernicioso el aumento de los supuestos de prisión preventiva oficiosa, la creación de la Guardia Nacional y la asignación de labores de seguridad a las Fuerzas Armadas. Más allá de este sintetizado balance, ni los cambios constitucionales realizados ni los que están por venir –reforma judicial o cambio del fuero presidencial— tienen el potencial de transformación que el presidente de México considera.

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