Tortitas japonesas de requesón | Recetas El Comidista EL PAÍS

Siempre me han gustado las masas. Siempre me ha parecido mágico ver que algo líquido acabara solidificando y dando lugar a una miga esponjosa o a un exterior dorado. Quizás por eso me enamoré de los hot cakes cuando vivía en México (eso que aquí se llama «tortitas» y en otras partes del mundo «pancakes«). Ah, esos desayunos con bacón, sirope de agave o de arce, huevos revueltos y, por qué no, unos cuantos frijoles refritos.

La receta de hoy no es más que una versión diferente, algo más sofisticada -sin desmerecer a las tortitas de toda la vida-, sobre todo por la forma de prepararse. Diría que sus orígenes están en la tarta de queso japonesa, tan de moda en estos días, ya que comparten bastantes ingredientes, así como la textura esponjosa y temblorosa si los haces bien.

En este punto, he de confesar que yo no los hice así. Por un momento creí que la masa estaba demasiado líquida y decidí añadir tres cucharadas más de harina porque sí, pero en un segundo intento descubrí que el truco estaba precisamente en una masa menos espesa, que diera como resultado ese temblorcillo tan hipnótico.

Dificultad

La de montar la masa sin que se bajen las claras, y la de tener un aro metálico.

Ingredientes

Para 2 personas

Preparación

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