Todo estará bien

¿Cómo recordarán los niños de hoy este tiempo? Estoy convencida de que la experiencia quedará por escrito en el futuro misterioso de la literatura que está por llegar. Ellos escribirán lo que nosotros hemos tratado de narrar torpemente, en un diario, en un artículo de periódico. Pero los niños futuros contarán con la perspectiva del tiempo y también, ojalá, con algo parecido a un final con el que cerrar esta historia. Desde que nos inundó la pandemia he ido preguntando a familia y conocidos cómo estaban sobrellevando los niños el encierro, la desescalada, la vuelta a la escuela. Mientras me resultaba sencillo penetrar en los sentimientos de los viejos —con qué exactitud han expresado que para ellos, octogenarios, perder un año es perder toda la vida—, imaginarme a las pequeñas criaturas, tan amantes del gregarismo y la intemperie, sometidas de pronto a una existencia de clausura me provocaba extrañeza y asombro. Con vocación de psicóloga iba preguntando. En general los niños han conseguido ser sorprendentes. Muchos de ellos disfrutaron de la inesperada cercanía con sus padres que se produjo de un día para otro. El mundo laboral de los padres se representa en la mente de los niños como una doble vida a la que ellos no tienen acceso y que envuelve a los progenitores en un halo de misterio: es ese tiempo en el que actúan a nuestras espaldas. Y ahora todo ocurría a un metro de distancia. La madre o el padre debían convertirse en profesores de apoyo y a su vez trabajar en lo suyo delante de los hijos.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!