Tilda Swinton quiere recaudar cuatro millones de euros para salvar este jardín junto a una central nuclear | ICON Design

Conocido por su singular obra cinematográfica, Sebastiane, Caravaggio, The Garden, Eduardo II, Wittgenstein o Blue, entre otras, Derek Jarman (1942-1994) fue una de las figuras más influyentes de la cultura británica del siglo XX. En 1986, diagnosticado de VIH, quiso huir de la vida en la ciudad y compró una cabaña de pescadores victoriana en una desolada e inhóspita llanura cercana a la central nuclear de Dungeness, en Kent, al sudeste de Inglaterra.

Allá donde el viento da la vuelta, Jarman dio vida a su propio jardín experimental en el que mezcló guijarros, conchas y restos de madera y metal traídos por el mar con plantas autóctonas y otras especies aportadas por él. El resultado fue un jardín ecléctico, espontáneo e impregnado de la personalidad de su creador, forjada por la pasión por la jardinería que desarrolló desde niño, su especial mirada de pintor (también fue artista plástico) y sus convicciones ecológicas.

Más de 25 años después, la cabaña negra de ventanas amarillas, santuario del arte y la imaginación, y lugar de peregrinaje para los adeptos del director, corre peligro. Los administradores del patrimonio de Keith Collins, pareja de Jarman que falleció en 2018 y a quien el cineasta legó la propiedad, barajan vender Prospect Cottage si antes del 31 de marzo no se reúnen los fondos necesarios para mantenerla abierta al público.

Artistas y cineastas se han volcado en una iniciativa promovida por la organización benéfica Art Fund para preservar la casa y el jardín, y convertirlos en un monumento permanente al universo de Jarman. Una de las caras más conocidas que se han adherido a la campaña es Tilda Swinton, amiga y musa del director, que protagonizó en 1990 la película The Garden, ambientada precisamente en Prospect Cottage. La campaña cuenta con el apoyo de otros artistas como Jeremy Deller, Wolfgang Tillmans o la directora de la Tate, Maria Balshaw.

El objetivo es recaudar 3,5 millones de libras (4.150.000 euros). Con esa cifra, se podrán cubrir los gastos de mantenimiento por su apertura al público, así como desarrollar un programa de residencia para artistas. La colecta, que se abrió al público el pasado miércoles 22 de enero y permanecerá abierta hasta el 31 de marzo, ya ha alcanzado casi el 50% a la fecha de cierre de este artículo, gracias a grandes inversores privados y a la propia aportación de Art Fund.

Como recompensa por sus aportaciones, además de contribuir al mantenimiento del legado del mítico director, quienes donen a la campaña podrán obtener prints de diversos artistas implicados firmados por ellos, desde Isaac Julien, hasta Howard Sooley, pasando por Wolfgang Tillmans, o un pase privado de The Garden y tertulia con Tilda Swinton.

Todos ellos han tenido una relación artística y afectiva con el lugar. Sooley grabó un corto documental, Prospect Cottage Garden, sobre la cabaña de Jarman. «Es un pequeño jardín doméstico, pero sin vallas, de modo que crece libremente sin barreras, y en todas las direcciones», arranca.

Tanto la casa como el jardín, están repletos de las obras de arte que no dejó de crear hasta sus últimos días, antes de fallecer a causa de una enfermedad derivada del VIH que padecía desde 1986. En aquellos años, además, escribió Modern Nature, un diario sobre el jardín, en el que algunas plantas murieron, y otras sobrevivieron creando un lugar de una belleza sobrecogedora; pero también, una reflexión sobre su propia vida: su infancia, su experiencia como un joven gay en los años sesenta, su exitosa carrera como artista, escritor y cineasta, y una celebración sin tapujos de la sexualidad homosexual.

Si finalmente se alcanza la financiación necesaria, se podrá proteger tanto el lugar como los tesoros que alberga. La Tate exhibirá, en préstamo permanente, los poemas que Jarman grabó sobre vidrio, sus cuadernos de bocetos, cartas, dibujos y fotografías. Del jardín se hará cargo Creative Folkestone –una organización sin ánimo de lucro que se ocupa de conservar el patrimonio artístico de Folkestone, a 30 kilómetros de distancia de Prospect Cottage–, para devolverlo a la idea original nacida de la inabarcable creatividad de su autor.

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