‘Tengo gambas, tengo chopitos’ y ‘Cremita’: cuando la ONCE hizo la canción del verano

Si en el año 2003 vivías en España y tenías la edad suficiente para almacenar recuerdos en tu memoria, es prácticamente imposible que no te sepas la letra de la canción Tapas, que comenzaba así: “Jefe, ven acá p’acá. Jefe, ¿qué es lo que tiene? Que qué es lo que tengo, que tengo de to’…». El tema formaba parte, junto a Cremita y Medusa (que seguro que también recuerdas), de la campaña publicitaria del sorteo de verano de la ONCE de aquel año, cuyo lema decía: “Si tienes la ilusión de hacerte millonario, o compras el cupón de la ONCE o haces la canción del verano”.

Sin que ese fuera su propósito, su director creativo Juan Sánchez, que entonces trabajaba para la agencia DDB, y su equipo acabaron creando las canciones de aquel verano de 2003. La repercusión que tuvieron estos temas llevó a la ONCE a publicarlos –junto a otras canciones de la campaña del verano siguiente– en un disco que se entregaba como obsequio por la compra de tres cupones (y que puedes escuchar completo al final de este artículo). “La gente las hizo suyas y de algún modo se convirtieron en cultura popular, como la serie Verano Azul; da igual qué edad tengas, si la viste o no, la serie es lo de menos, pero sus referencias son algo simbólico entre nosotros”, cuenta Sánchez a Verne en conversación telefónica.

La cuenta de Twitter @Memadvertising ha rescatado los anuncios de televisión de Tapas, Cremita y Medusa 17 años después de su lanzamiento y la respuesta de los usuarios no se ha hecho esperar. Muchos se acordaban perfectamente de las letras. “Estoy muy orgulloso de aquella campaña. La ambición de cualquier publicitario es que tu contenido trascienda los límites para los que han sido creados”, dice Sánchez.

Como contaba el propio creativo en un tuit, “la letra de Tapas la escribimos en un bar”. “Así fue, queríamos escribir una letra sobre bares y nos fuimos a uno. Entre risas, nos íbamos inventando letras chorras porque de eso iba la cosa, de parodiar esas canciones del verano que salían año tras año, pero cuanto más cutre mejor”.

Además de Sánchez, en esta campaña publicitaria también participaron los creativos Cristina Dávila, Eduardo Guerrero, César Olivas y Ricardo Rovira. Estos dos últimos fueron, junto a Samuel Vázquez, los protagonistas del clip Cremita. “Para el casting se presentaron varios grupos de personas, pero también decidimos que lo hicieran nuestros creativos. Al final nos quedamos con esa porque nos hacía más gracia”, explica Sánchez. “Para este tipo de anuncios no siempre se buscan actores, a veces es preferible alguien que no lo sea porque queda más natural”, añade.

El director creativo no recuerda el nombre de los protagonistas de Tapas y si eran o no actores profesionales, pero sí que “el que cantaba la lista era muy soso, y por eso quedó tan bien”. Para la grabación de este clip en concreto, se les dijo a los participantes que era una fase más del casting. “Grabaron con un equipo muy reducido y el resto estábamos en una habitación contigua. Buscábamos que fuera lo más fresco posible y para eso teníamos que reducir la presión sobre ellos”, explica Sánchez. “Luego ya les dijimos que esa había sido la grabación definitiva”.

Tapas llegó a tener incluso una versión en inglés, improvisada durante el rodaje, “para el mercado internacional”. “Decía I have gambas, I have chopitos… era terrible”, se ríe Sánchez, que tras el éxito de 2003, repitió junto a su equipo en el verano siguiente. Aunque las canciones de 2004 no calaron tan hondo, tal vez porque ya no era tan novedoso.

Actualmente dirige la agencia Grace. “El humor sigue siendo una de las herramientas fundamentales de la publicidad, pero ahora las agencias tratamos de hacer un humor más inteligente. La comunicación también ha cambiado mucho, sobre todo con las redes sociales”, explica. “Ahora mismo, como creativo, yo enfocaría esa campaña de otra forma: lanzaría en redes un tipo de concurso para que la gente presentase su canción del verano”, añade.

Para el creador de Tapas, Cremita y Medusa, “quizás ya no funcione igual ese tipo de humor en publicidad, pero está claro que estas canciones, precisamente por lo simples y absurdas que eran, se han instalado en nuestras cabezas para siempre”.

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