Tenerife, la capital del buceo en el Atlántico | Blog Adrenalina

El fueraborda sorteó la bocana del puerto de Los Cristianos, en el pequeño pueblo pesquero de Arona, al sur de Tenerife, faltaría dos horas para el mediodía, pero el sol ya estaba alto. La mar, tranquila, aunque a esas alturas del día suele a levantarse la brisa. Navegamos sin forzar la máquina, disfrutando del día. Sergio al timón, Enrique Talledo, egregio fotógrafo submarino, con sus cámaras, yo en proa observando los acantilados. Más o menos a dos millas del muelle y a unos 100 metros de la costa, cesó el ruido del motor, Sergio lanzó el ancla. Miré por la borda, el agua estaba clara, los rayos del sol se sumergían con definición perfecta encontrándose en el fondo arenoso. Condiciones perfectas para bucear.

Nos colocamos la máscara sobre la cara, el regulador en la boca, las cámaras sobre el pecho y nos zambullimos en ese atlántico tan especial que baña las Canarias. El azul se hizo enorme, roto tan solo por un blanquecino cabo del ancla por el que descendimos hasta su metálico extremo, punto de reunión de los submarinistas. Enrique me alcanzó a 15 metros de profundidad, sobre un bancal, y me hizo la señal internacional de los buceadores (el gesto de ok con la mano) de que todo va bien. Le confirmé que todo iba bien e iniciamos la ruta de la inmersión.

De repente apareció una cara de grandes ojos y nariz picuda justo al lado de mi máscara. Una tortuga verde vino a darnos la bienvenida y de paso a ver si le caía algo de comer. Giró la cabeza de un lado a otro para escudriñarme bien con sus grandes ojos y al advertir que el extraño humano solo liberaba burbujas, y por lo visto era lo único que iba a soltar, la tortuga se alejó lentamente, dando vueltas alrededor de Enrique, a ver si con él tenía más suerte.

Seguimos por el arenal hasta una caída vertical que se sumergía hasta los 30 metros. Debido a la naturaleza volcánica de la isla, los fondos son escarpados, con una riquísima arquitectura de cuevas, túneles, cornisas y grandes veriles que caen miles de metros. El paraíso para un sinfín de especies marinas. En la pared, un par de morenas picopato observaban desde sus guaridas cómo los alienígenas de grandes aletas y luces artificiales flotaban. Más al fondo, un banco de barracudas formaba mostrando la menor resistencia posible a la corriente. Sobre el fondo de arena, dos grandes peces obispo (una especie de manta raya) volaban ante el portal de una gruta, en cuyo interior se refugiaba un cardumen de catalufas. Y a nuestras espaldas, la tortuga que ahora tenía la compañía de una amiga algo más pequeña. Cuando se piensa en destino de buceo, la mente suele viajar hacia lejanos y exóticos lugares como Polinesia, el mar Rojo, Maldivas o el Caribe. No es que la imaginación esté errada, esos destinos son fantásticos, pero sí peca de un poco injusta. La cantidad y diversidad de fauna, de extravagantes formaciones geológicas submarinas, de interesantes pecios, de condiciones para el buceo y de calidad turística, hacen de Canarias uno de los mejores destinos mundiales para el buceo. En estas islas se pueden tener encuentros con casi cualquier animal marino, desde grandes ballenas a tiburones, peces subtropicales o invertebrados inverosímiles, menos osos polares, se puede esperar casi todo.

Miré el manómetro y solo me quedaba un tercio de aire ¿Cómo es posible? ¡Si acaba de sumergirme! Pero lo cierto es que ya habían pasado cincuenta minutos desde la zambullida. Es lo malo que tiene el buceo, que el tiempo se te pasa volando cuando lo estás pasando tan bien. Un gesto de ascenso a Enrique y volvimos al ancla escoltados por nuestras amigas las tortugas, que no nos dejaron durante toda la inmersión. Uno hubiese seguido buceando, pero aún nos quedaba una inmersión por el día y otra nocturna en Radazul. Cada inmersión en Tenerife tiene su sabor, cada una es distinta, pero todas excelentes.

LA VISIÓN DEL EXPERTO.

[Sergio Hanquet, buceador, naturalista y fotógrafo de Arona]

¿Qué tienen los fondos de Canarias que no tengan los fondos de la Península?

La situación geográfica y el origen volcánico del archipiélago canario son lo que marcan la diferencia con los fondos marinos del continente (Península). Incluso entre cada una de las islas hay notables diferencias tanto en especies como en tipos de fondos. En general, destaca la poca plataforma insular, alcanzando grandes profundidades a poca distancia de la costa, una temperatura del agua que oscila entre 17 y 24 grados a lo largo de todo el año, unas aguas transparentes que pueden superar los 40 metros de visibilidad, y una flora y fauna representativas del Mediterráneo y del Atlántico norte, incluyendo algunas especies tropicales y subtropicales.

¿Qué inmersión es ineludible en Tenerife?

Es al gusto de cada uno, y dependiendo de si te quieres mover por la zona sur o norte, desde embarcación o desde la misma orilla. De las 117 inmersiones censadas, gran parte de ellas se realizan en la zona sur de la isla, concretamente en el municipio de Arona, desde la Marina Las Galletas o Puerto de Los Cristianos. Desde ahí los “puntos calientes” o inmersiones más demandadas son La Cueva de Los Camarones y El Bufadero, donde se puede disfrutar de una abundante fauna, como varias especies de rayas, anguilas jardineras, gallos (pez balista), morenas e incluso tortugas.

¿Cuál es su isla favorita para el buceo?

¡Pregunta complicada! Todas tienen su atractivo, y sus inmersiones son ineludibles. Pero es cierto que me quedo con la de Tenerife por las variadas y numerosas posibilidades que ofrece… aun así cada vez que puedo navego hasta la isla de La Gomera, sin lugar a dudas la más salvaje y desconocida del archipiélago. Hay muy pocas infraestructuras para el buceador y la única manera de acceder es con una embarcación propia. Son inmersiones muy cañeras debido a las corrientes marinas y en cuanto a viento solo se puede acceder a los buenos lugares en algunas ocasiones.

¿Qué animal hay que procurar ver en cada inmersión?

El buceador de hoy es cada vez más exigente, y aún más si cabe cuando es fotógrafo. Parece que la moda de los grandes bichos está a la baja y los protagonistas de nuestras inmersiones se hacen cada vez más pequeños, por no decir ridículos, rozando el medio centímetro de tamaño. Dicho esto, no se puede estar en la isla sin ver los obispos y chuchos (rayas), las morenas, los enormes bancos de roncadores, coloridas catalufas, amigables tortugas y la diminuta fauna solo visible para los más experimentados (y si no, que se lo pregunte a mi amigo Adrián Fernández)

¿Qué puntos son clave para organizar una semana de buceo en Tenerife?

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