Teletransformación

Es notorio que la pandemia es, entre otras cosas, un acelerador de cambios que estaban en marcha y ahora avanzan a velocidad de vértigo. Uno de ellos es el teletrabajo. Es más que racional pensar que, incluso cuando el virus haya sido vencido, las dinámicas de trabajo en remoto permanecerán con una intensidad desconocida antes. Este fenómeno tiene amplias y profundas consecuencias, en gran parte positivas. En primer lugar, el potencial para reducir consistentemente la movilidad —tanto la local diaria como la de viajes de negocios—, importante factor para conseguir una reducción de las emisiones hasta que no se alcance un entorno de transportes realmente no contaminante. En segundo lugar, un fuerte respaldo a las posibilidades de conciliación, lo cual puede apuntalar los necesarios avances en la superación de la situación de desigualdad que sufren las mujeres.

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