Tarta de fresones y pistacho

Tres preparaciones, no demasiado complicadas, serán la base de esta tarta primaveral que se podría ser pariente de la tarta de Santiago (por la masa de pistacho). El resultado es muy esponjoso y jugoso, y reposa sobre una base clásica de repostería como es la masa quebrada, a la que el punto de los fresones -ligeramente macerados- refresca y aporta muchísima alegría. En realidad esta tarta se podría hacer con cualquier fruto seco y también con cualquier fruta por encima, así que abrimos la puerta a la creatividad y los gustos personales.

Es importante respetar las temperaturas y los tiempos, dejar que la masa quebrada se enfríe completamente antes de estirarla y que así sea manejable. También hay que ser pacientes, otra clave en la pastelería. Lo primero que haremos será hornear la base, no vale hacerlo todo de golpe: el truco de poner legumbres encima para hacer peso es muy bueno, pero no olvidéis poner papel de hornear entre la masa y éstas porque si no se pegarán. Tendréis que tener pericia para hacer bien la forma del molde con la masa y recortar con cuidado los bordes; también hay que dejarla enfriar completamente antes de seguir adelante e intentar desmoldarla, o se romperá.

Para hacer el frangipane, o franchipán en castellano, sólo tendremos que mezclar bien todos los ingredientes, triturando previamente la almendra y el pistacho sin dejar que se convierta en una pasta. Además de con pistacho, lo podemos hacer con nueces, macadamias o avellanas, en función de lo que a cada uno le apetezca. Por supuesto, si tenéis fresitas silvestres aportarán a la tarta un noséquéquequéséyo especial, pero también podréis emplear albaricoques, cerezas, arándanos o nísperos, igualmente deliciosos.

Dificultad

Tiene algo de trabajo, no nos vamos a engañar.

Ingredientes

Para la masa quebrada

Para el franchipán de pistacho

Para terminar la tarta

Preparación

  1. Primero prepararemos la masa quebrada, para darle tiempo a que se enfríe. Para ello mezclaremos todos los ingredientes menos la yema de huevo y el agua, desmigando con los dedos hasta conseguir una especie de migas.

  2. Añadir entonces el huevo y también el agua hasta formar una pasta densa (no hay que sobreamasarla, simplemente que esté unida). Cubrir con film y dejar enfriar completamente en la nevera, unas dos horas mínimo.

  3. Precalentar el horno a 160 ºC y preparar el molde de la tarta untándolo con mantequilla. Estirar bien la masa quebrada, con la ayuda de un papel film o papel de horno y un rodillo. Disponer la masa en todo el molde, ajustándola por todas partes. Tapar ligeramente con papel de hornear y disponer por encima garbanzos, arroz o lentejas. Hornear durante 25 minutos, quitar el peso de encima y hornear entre 5 y 10 minutos más para que coja un ligero color pero no mucho. Retirar del horno y dejar enfriar completamente en una rejilla. No desmoldar hasta que esté completamente fría.

  4. Para el frangipane mezclar la mantequilla con el azúcar, añadir después los huevos uno a uno y después el resto de ingredientes secos, mezclando bien.

  5. Volcar la mezcla en la tartaleta, repartir bien y hornear 25 minutos más, o hasta que el franchipán empiece a estar ligeramente dorado y al meter un cuchillo afilado salga limpio. Dejar enfriar de nuevo completamente.

  6. Para terminar la tarta lavar y cortar los fresones, añadir el azúcar, mezclar bien y dejar reposar 30 minutos.

  7. Poner una capa de mermelada de fresa y encima los fresones, distribuidos de manera estética (si queremos). Cuando se pone la fruta encima, hay que comer la tarta en ese mismo día.

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