Sufrir a balón parado

Hay algo hermoso en la decadencia del Barça de Messi, equipo colosal que escribió algunas de las páginas más bellas en la historia del fútbol y que ahora se dirige al desguace por su propio pie, corneado de muerte pero intransigente en su última voluntad: que el mundo entero sea testigo estupefacto del acto final. La lógica y el respeto hacia los años bárbaros del genio aconsejaban otro desenlace, supongo. La aparatosa derrota de Lisboa tenía ese punto de ruptura que precede a los cambios rotundos, momento idóneo para decir “hasta siempre, Leo” y comenzar un tiempo nuevo sin hipotecar los buenos recuerdos a cambio de una última bala, pero no. En el Barça todo resulta complicado, especialmente las despedidas, un club que parece permanentemente inspirado en una novela de Faulkner aunque con matices: en esta historia, Messi es la madre muerta que transporta a los vivos en una carreta camino de New Hope.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!