¬ęSomos un pa√≠s fracturado, debemos reconstruir el acuerdo¬Ľ

¬ŅD√≥nde estar√≠a Espa√Īa sin la Constituci√≥n?

Sin la lucha por la libertad y contra la dictadura y sin el acuerdo constitucional es posible que el per√≠odo autoritario se hubiese extendido m√°s a√ļn, cada vez m√°s deteriorado pol√≠ticamente.

A√ļn as√≠ tiene una visi√≥n cr√≠tica de la Carta Magna.

Con el golpe de la crisis econ√≥mica y las pol√≠ticas injustas desarrolladas para hacerle frente, millones de espa√Īoles comprobamos, c√≥mo el derecho a la vivienda digna o a un empleo se incumpl√≠an sistem√°ticamente; c√≥mo los grandes poderes financieros pod√≠an poner de rodillas la soberan√≠a nacional o c√≥mo el principio de progresividad fiscal de una sociedad que cuida de los suyos se quedaba en papel mojado. En Espa√Īa la gente ha cumplido sus compromisos y obligaciones pero los privilegiados han roto todos los compromisos. Por eso hay que reconstruir el acuerdo de pa√≠s. En materia territorial, el pacto entre generaciones, el equilibrio social e igualdad de oportunidades, hoy somos un pa√≠s fracturado.

Su l√≠der es el √ļnido de los grandes partidos que no celebra la Constituci√≥n.

Desde que soy diputado he estado en todos los actos de conmemoración en el Congreso. Para mí la mejor conmemoración es el agradecimiento a quienes nos precedieron y la voluntad de hacer nuestra tarea como generación, que no es enmendarle la plana a las anteriores sino modernizar y recomponer un acuerdo de convivencia que hoy, por desgracia, está roto. Eso es sustituir un país con reglas iguales para todos por la ley de la selva: el despotismo de los más fuertes. Ese camino no sólo es injusto, además es ineficaz para el desarrollo económico.

Es una gran diferencia entre ustedes.

No tengo demasiado inter√©s en las discusiones hist√≥ricas sobre lo que fue o lo que pudo haber sido hace 40 a√Īos: me parece m√°s productivo y urgente el debate sobre c√≥mo encarar el futuro como pa√≠s y no sobre fragmentos del pasado.

¬ŅPor qu√© han dejado la izquierda y la derecha de ponerse de acuerdo?

La democracia no es la ausencia de diferencias, sino el acuerdo de que las vamos a resolver en una disputa intelectual, institucional y electoral en la que el otro no es un enemigo, sino un adversario. Para que podamos levantar un proyecto nacional es necesario que haya algunas grandes cuestiones en las que, por encima de las diferencias, nos pongamos de acuerdo, rememos juntos. Hoy estamos en un período de transición, en el que tenemos que volver a definir nuestro rumbo como país. Es lógico que el debate se intensifique, pero a veces tengo la sensación de que el debate político y las preocupaciones en la calle van por caminos diferentes. Para mí, lo esencial es enfrentar la desigualdad, modernizar y diversificar nuestra economía -teniendo muy presente el reto ecológico- y reforzar una democracia de calidad.

Necesitamos escucharnos

¬ŅLa incapacidad para el debate constructitvo est√° impidiendo resolver problemas como el catal√°n?

Sí, además aleja de la política de la ciudadanía. Aunque no esté de moda defenderlo, necesitamos un debate más pausado, que no cabe en 140 caracteres, más deliberación, discusión con menos prejuicios y menos urgencias. Necesitamos elevar el nivel del debate, escuchar más, apuntar a los problemas de la próxima década, no sólo de la próxima semana, y abandonar la política de trincheras.

¬ŅSer√≠a capaz de modular su posici√≥n en aras de un acuerdo general?

La pr√°ctica pol√≠tica te obliga a hacerlo. No s√≥lo porque en la discusi√≥n el que piensa distinto pueda convencerte, sino porque, por puro pragmatismo, solo son duraderos los cambios que incluyen a las grandes mayor√≠as. En discusiones sobre la reforma de la ley electoral para hacerla m√°s justa estamos llegando a acuerdos, que espero sean definitivos, con fuerzas muy alejadas de lo que yo quiero para Espa√Īa. Y sobre nuestro rol en Europa deber√≠amos tener una estrategia que no fuese objeto de bandazos ni sirviese de munici√≥n a nadie.

¬ŅC√≥mo pueden ganarse los pol√≠ticos el respeto d los ciudadanos de nuevo?

La política no se evapora o se esfuma: si la gente corriente y trabajadora la abandona, la política la harán exclusivamente los privilegiados en favor de sus intereses privados. Es necesario sacar a la política de su impotencia: una de las razones que más la desgastan es la percepción de que no sirve para nada, de que los poderes y las fuerzas que marcan nuestra vida cotidiana no están en los parlamentos o ayuntamientos. Es necesario recuperar la soberanía popular y afirmar una política valiente que no tema enfrentarse a retos históricos y resistencias poderosas. Y es necesario que los políticos permanezcan apegados a sus representados, con canales bidireccionales de rendición de cuentas.

¬ŅCu√°les cree que son los mayores retos del pa√≠s?

De este atolladero sólo salimos juntos, que nadie se piense que se sale sólo pisándonos los unos a los otros. La reconversión ecológica de nuestra economía, la bajísima natalidad y dificultades para formar una familia, la sostenibilidad de las pensiones, la pobreza y desigualdad crecientes que cuartean nuestra sociedad y confianza en el futuro, o los retos de la economía digital y la robotización están entre las transformaciones históricas de mayor alcance. No hablamos de cambios que podamos decidir si suceden o no. Lo que hemos de decidir es si nos adelantamos y los gobernamos o, por el contrario, nos pasan por encima.

Gobernar los cambios

¬ŅQu√© medidas deben tomarse para otros 40 a√Īos de convivencia?

Hay que construir de nuevo el orgullo de pertenencia a una Patria que no se construye contra nadie sino sobre la solidaridad c√≠vica: que cuida de los suyos y que no deja a nadie atr√°s. hay que volver a construir una ciudadan√≠a fuerte, una libertad positiva: no se es libre s√≥lo por poder votar cada cuatro a√Īos, tambi√©n por tener condiciones para aspirar a una vida digna a salvo del miedo a no llegar a final de mes. Ese s√≠ es un proyecto que genera adhesi√≥n, seguridad y optimismo para el futuro. Las sociedades no permanecen juntas solo por c√≥digos jur√≠dicos tambi√©n por un lazo social, un afecto, que hay que recuperar. En toda Europa soplan vientos de insolidaridad, de hacer pol√≠tica con el miedo o el odio al m√°s desfavorecido. En Espa√Īa podemos enorgullecernos de no haber sucumbido a ese fen√≥meno.

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