Socialistas visigodos

Llevaban casi trescientos años campando a sus anchas por la península Ibérica y nada hacía presagiar a los visigodos lo que se les venía encima a principios del siglo VIII. Su rey D. Rodrigo andaba algo ocupado en pelear contra los vascones cuando se enteró de una invasión bereber por el sur. Rápidamente hizo marchar sus tropas hacia lo que hoy es Andalucía para hacerles frente. El tiempo perdido en luchas internas había debilitado al rey, pero no parecía que fuese suficiente para poner en riesgo su reino.

Casi un milenio y medio más tarde la entonces presidenta andaluza, Susana Díaz, decidió adelantar los comicios autonómicos para evitar que las inminentes sentencias judiciales sobre casos de corrupción de su partido pudiesen afectar negativamente el resultado. Durante este último mandato, al igual que D. Rodrigo, Susana Díaz había dedicado un tiempo y esfuerzos valiosos en otras cosas, en su caso, tratar de hacerse la presidenta nacional de su partido. Su derrota en aquellas luchas le dejó algo tocada, además de incrementar su enemistad con el victorioso Pedro Sánchez. Pero como no hay mal que por bien no venga, Sánchez consiguió hacerse no solo con la presidencia del PSOE, sino que arrebató al Partido Popular la presidencia del gobierno. Los primeros pasos de Sánchez tuvieron un efecto positivo en la opinión pública, con lo que Susana Díaz estaba todavía más convencida de que había sido un acierto el adelantar las elecciones.

Don Rodrigo, parece que estaba también confiado en el triunfo, ya que a pesar de la premura de tiempo, había sido capaz de conseguir un ejército lo suficientemente potente, para enfrentarse al invasor. Incluso había convencido para que le apoyaran los sucesores de Witiza, antiguo rey visigodo con el que Don Rodrigo se había enfrentado.

Así, mientras Susana Díaz marchaba confiada hacia las elecciones del pasado diciembre, unos cuantos siglos atrás Don Rodrigo se dirigía a Guadalete confiado en sus huestes y las de sus antiguos rivales unidos ahora por la causa visigoda.

Susana Díaz y Pedro Sánchez en un acto de campaña de las pasadas elecciones andaluzas – EFE

Supongo que no lo hizo pensando en cargarse a su antiguo rival, pero los siguientes pasos del presidente socialista Pedro Sánchez en el gobierno fueron bastante desastrosos, sobre todo su gestión de la crisis catalana y su política de acuerdos con los partidos nacionalistas o independentistas que afloraron a los pocos días de gobierno.

Así que, al igual que Don Rodrigo asistió aterrorizado al momento en el que los sucesores de Witiza le traicionaban en el campo de batalla, Susana veía como día a día la marca PSOE perdía fuerza por momentos. Cuando las urnas le mostraron el resultado catastrófico de los socialistas y de la marca andaluza de Podemos, se desplomó. Su última esperanza era que Populares y Ciudadanos no consiguieran llegar a un acuerdo, en el que dada la perversa aritmética del resultado implicaba necesariamente el apoyo de Vox. Pero, a pesar de lo complicado del asunto, el socialismo en Andalucía parece que por fin dejará de gobernar tras casi cuarenta años. En Guadalete, Don Rodrigo trató de salvar los muebles intentando escapar, pero parece que fue alcanzado cerca del río, donde encontró la muerte. Salvando las distancias, Susana no lo tiene mucho mejor, pero va a tratar de atrincherarse en la oposición andaluza mientras su rival en Madrid va afilando los cuchillos. No parece que Susana vaya a tener muchos apoyos, ya que según hay indicios de que los otros califas socialistas tan solo le han pedido a Sánchez que haga lo que tenga que hacer, pero que no sea antes de las elecciones autonómicas. Es probable que todos temen que les ocurra como a los nobles visigodos, hubiesen traicionado o no a Don Rodrigo, que fueron sucesivamente derrotados por los árabes que se asentarían en la península durante los siguientes siglos. Los visigodos pasaron al olvido en Andalucía, ¿copiará el socialismo andaluz este desenlace?

Fernando LlopisFernando Llopis
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