Sin nada que envidiar al salón: estas sillas de exterior son elegantes, duraderas y no cuestan una fortuna | ICON Design

La temporada de terraza ha llegado y con ella ese momento de renovar el mobiliario de exterior que hemos aplazado durante todo el año. Las sillas en las que pasaremos largas jornadas al sol, ya sea leyendo o disfrutando de una concurrida comida en familia, tienden a ser las grandes olvidadas, dañadas por las inclemencias del tiempo, un mantenimiento escaso o simplemente por no ser adecuadas para la intemperie.

Encontrar el asiento perfecto para vivirlo en exterior no es tarea fácil. A menudo, se sacrifica diseño y estilo por la funcionalidad y urgencia que tenemos. Esto da lugar a fórmulas socorridas de dudosa calidad que terminan pasando factura. Sin realizar grandes desembolsos, existen asientos con un bonito diseño que pueden resultar resistentes y duraderos por mucho tiempo.

La madera de acacia, el ratán, el acero tintado o el polipropileno son grandes apuestas por su inalterabilidad frente a los cambios de temperatura, las lluvias y la exposición a los rayos solares. En cuestión de tendencias, las formas sinuosas de los años 60 y 70, el mid–century escandinavo o el estilo industrial están más presentes que nunca, como las líneas armoniosas traídas de Japón. Además de la vuelta al color, ese gran olvidado cuando decoramos una estancia al aire libre.

1. Idilio de balcón

Cuando el diseñador industrial Jon Karlsson creó la serie Saltholmen para Ikea tuvo presente cómo sería la terraza perfecta en un espacio reducido. El resultado es un conjunto de piezas ligeras y sin apenas necesidad de mantenimiento que preserva esa bella funcionalidad y sencillez que caracteriza a la marca sueca.

A primera vista, las sillas plegables de esta colección en acero y remates de plástico de polipropileno pueden parecer endebles pero están diseñadas para un uso continuado y soportar las inclemencias del tiempo. Se apilan fácilmente y pueden colocarse en microestancias con un balcón un pequeño porche. Incluyen una gran novedad en el universo Ikea: no precisan montaje.

20 euros.

2. A prueba de discursos

Los asientos que popularizó la compañía Clarin durante el siglo XX revolucionaron el concepto de silla plegable. Durante décadas, dieron asiento por todo EE. UU. en mítines, conciertos y demás eventos públicos. Al ser fáciles de apilar, resistentes y duraderas, permitían que los oyentes escucharan cómodamente sus discursos durante horas.

Reinterpretadas por diseñadores como Jasper Morrison, su versión más terrenal llega de la mano de Sklum y el modelo de exterior Janti. Esta silla de estructura tubular en acero, es la gran solución para ambientes pequeños que necesiten almacenar en poco espacio todo lo que no se use. Disponible en seis colores.

36,67 euros (su precio original era 122,24 euros).

3. La década prodigiosa

La silla Kole de The Masie se define como ‘sesentera’ y motivos no le faltan. Las formas sinuosas, su respaldo curvo y las patas bambi que se popularizaron con el estilo mid–century de los países nórdicos la convierten en una pieza de calado retro. Además de su colores, el rosa malvavisco y el verde inglés que popularizó Mini Cooper durante la década.

Diseñada en polipropileno, un plástico resistente a climas extremos, es una de esas piezas que consigue desdibujar el límite entre el interior de la casa y el jardín o la terraza sin esfuerzo. Para mayor durabilidad, se recomienda protegerla con una funda cuando no la usemos.

43,31 euros (su precio original era 59,95 euros).

4. El jardín de Rohmer

Durante los años 70, los veranos franceses fueron sinónimo de los jeans interminables de Jane Birkin, las escenas de Éric Rohmer y las sillas perforadas que dejaban su impronta al sentarse. Ese clásico modelo en chapa que emula la rejilla de la thonet, fueron acogidas tanto en palacetes de la Riviera francesa como en jardines bohemios por toda Europa.

La silla de jardín Alcazar de Maisons Du Monde replica fielmente su estructura en acero trastocando tanto su respaldo como su asiento con una malla blanca en resina blanca de polietileno. Los hilos que se forman en este material aumentan su resistencia, y permite apilarlas en altura con mayor facilidad.

48,95 euros (su precio era 69,99 euros).

5. Una Malmsten en versión ‘outdoor’

La silla Trujillo de Leroy Merlin está destinada a pasar largas sobremesas bajo el sol, ya sea en climas húmedos como continentales con cambios bruscos de temperatura. Su estructura en madera de acacia permite exponerse durante horas a la intemperie sin alterar su forma, una versión actualizada de la clásica Lilla Åland que diseñó Carl Malmsten para la marca Stolab en 1942.

La colección Trujillo incluye una mesa de exterior para seis comensales, fabricada en el mismo material y con las clásicas patas en uve del estilo escandinavo de mediados del siglo XX.

52,99 euros (su precio original era 59 euros).

6. Generación industrial

Los muebles diseñados íntegramente en metal puede alterarse con la lluvia, los cambios bruscos de temperatura y el viento. Para los fanáticos del estilo industrial que quieran perpetuar esta tendencia incluso fuera de la vivienda, existen fórmulas duraderas con las que conseguir que este material no se altere al aire libre.

Es el caso de Arty dark grey, la silla de jardín de Tikamoon fabricada en acero resistente, de fácil mantenimiento y que solo precisa cubrirla cuando no la uses. Se puede acompañar de un cojín desenfundable que se ciñe a la silla por medio de unos enganches automáticos. Disponible también en gris azulado y blanco.

79 euros.

7. Colorida y de ratán

El color suele ser el gran olvidado en el mobiliario de exterior. Elegirlo con prudencia para no condicionarnos en un futuro es la clave de su acierto, prescindiendo de tonos muy apagados o estridentes. La silla Cali pone ese toque de color en tejido de ratán, un material natural que aligera el efecto óptico sin trastocar su esencia.

Este modelo cálido de Kenay Home está disponible en coral, gris, natural, negro, verde y blanco, y puedes elegir su estructura de metal también en blanco. Cuando llegue el frío, serán el perfecto acompañamiento para una mesa maciza de comedor. Requiere un sencillo montaje.

79 euros (su precio original era 129 euros).

8. En primera línea de playa

Resistente, duradero y con un bonito acabado. Estas tres premisas deben guiarnos en la elección de una pieza de exterior con un uso más recurrente en los meses de verano. La silla Sassari de Beliani que cuenta con amplios reposabrazos cumple estos requisitos con un sugerente envoltorio en madera de acacia.

Su respaldo inclinado y su estructura de listones finos recuerdan a la forma de los sillones que solían anclarse en las playas del norte. Con un acabado aceitado que resalta las vetas naturales y permite que transpire la madera, no precisa ningún mantenimiento regular salvo protegerlas con una funda cuando llegue el invierno. Se puede potenciar su brillo con una cera o aceite específico.

119 euros (su precio era 149 euros).

9. Compañeras de viaje

Plegables y muy ligeras, las sillas Exodo nos acompañarán durante todo el trasiego del verano. Serán ese asiento portátil con el que reservar cada mañana la primera línea de playa, presenciar las interminables cenas en la terraza y apurar con nosotros el buen tiempo en la ciudad desde el balcón.

Este modelo de La Redoute Interieurs está fabricado en madera de acacia procedente de bosques gestionados de forma responsable. Tanto el respaldo como el asiento se sustentan sobre una tela suave de fibras en poliéster y PVC, que lo hace más cómodo y resistente al desgarro y el moho. Además, no se calienta con el sol y se seca rápidamente. Disponible en blanco y antracita.

129 euros (lote de dos unidades).

10. Con denominación de origen

Esta silla bien podría amueblar la terraza de un bistró parisino. El modelo Ogan de El Corte Inglés respira ese gesto relajado y tan francés de sentarse y ver la vida pasar con un dulce Sauvignon en la mano. Elaboradas con hilos de ratán, su factura artesanal se potencia con el entrelazado a mano, dándole ese aire de pieza única y vintage.

Sus líneas suaves que aporta la textura de esta planta tropical, se completa con la mesa Breda de la misma colección. Diseñada en madera maciza de acacia, se remata un tablero de polycemento resiste a los cambios de humedad.

139 euros.

11. De cuerda y con fotoprotector

Los tejidos entrelazados por cuerdas permiten soportar grandes pesos y cambios bruscos de temperatura. La silla Boomer de Kave Home refuerza su estructura en acero galvanizado por medio de tiras de poliéster entretejidas y resistentes a los rayos UV, evitando con el tiempo ese efecto de desvaído por el sol.

Diseñada con amplios brazos para que puedas apilarlas con facilidad, incluye protecciones de plástico para no dañar el suelo cuando las muevas, incluso si se trata de un parqué de madera. Se recomienda guardarlas bajo techo durante la temporada de lluvias. Disponible en color mostaza, negro y beis.

149 euros.

12. Naturalmente japonesa

A menudo, la necesidad de proteger los muebles de madera destinados a la intemperie implica adoptar tratamientos y acabados que diluyen la belleza natural de este material. La silla Jala hilado de Made.com se escapa de esta regla dejando entrever las vetas en su estructura.

Su silueta minimalista nos transporta al mobiliario japonés, basado en líneas rectas y armónicas. Los brazos de perfil bajo y el respaldo en ángulo hacen que la silla resulte muy cómoda, algo imprescindible para los largos días de verano al sol. Se acompaña de un cojín en poliéster hilado que suaviza el asiento.

199 euros el lote de dos sillas (su precio original era 249 euros).

 

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!