Simeone añade un problema al saco de las dudas

Las sensaciones al término del encuentro no eran las mejores. Que un rival de entidad como el Valencia salga con un empate del Metropolitano no debería ser una catástrofe, pero que lo haga con un gol en el tramo final y después de otro partido gris sí que mosquea a la parroquia rojiblanca. Para colmo, tras los noventa minutos se confirmó la lesión de Joao Félix : esguince de grado II del ligamento lateral externo del tobillo derecho, entre dos y tres semanas de baja. Las malas noticias nunca vienen solas. Más problemas para Simeone, que no termina de dar con la tecla esta temporada. El argentino insistió ayer en su idea de jugar con el tridente de ataque, pero de nuevo el resultado no fue el esperado. Joao Félix sigue sin tener el protagonismo que se espera; Morata, pese a jugar bien, no termina de ver puerta; y Diego Costa está muy lejos de su mejor nivel, por mucho que contra el Valencia maquillara otro mal partido con un gol de penalti. «El camino es trabajar, insistir y ser más simples con las resoluciones. Seguro que algún día le pegarán con la rodilla y entrará el balón. En seguida buscamos culpables, cuando esto es trabajar, trabajar y trabajar», dijo Simeone tras el encuentro. Pero la realidad es esa: la falta de gol volvió a condenar al Atlético. Contra el Valencia no se aprovecharon varias ocasiones claras por falta de entendimiento o por errores en los momentos claves. Las piernas de los delanteros parecen no tener la confianza necesaria y el equipo no es resolutivo en los últimos metros. Para muestra, dos acciones. La primera fue antes del descanso, cuando Diego Costa no supo aprovechar un balón que lo dejaba solo y se enmaraño entre sus piernas; la segunda tuvo como protagonista a Arias, que se plantó casi en el área pequeña de Cillessen y no acertó a rematar ni asistir. Era el minuto 77 y habría sido el 2-0. Margen de mejora El Atlético solo ha ganado un partido de los últimos seis en Liga, una mala racha que no le impide seguir en la pelea por el título. Solo son tres puntos los que le separan del Barcelona. La sensación es, sin embargo, que el equipo no carbura y va dejándose puntos por el camino que puede echar mucho de menos con el paso de los meses. Simeone, ayer, aludió a las numerosas caras nuevas: «Tenemos que acostumbrarnos al juego y no tenemos el equilibrio para manejar los momentos del partido. El problema es cuando el rival te lleva a un estado y no lo puedes resolver. Tenemos mucho trabajo aún». Una vez parece que se ha recuperado la solidez defensiva -el Valencia, a excepción de cuando estuvo con uno más, apenas inquietó a Oblak-, el Atlético debe volver a la senda del triunfo de la mano de sus delanteros. Simeone lo tiene claro: el equipo va conociéndose mejor con el paso de los partidos y, por tanto, es optimista con el futuro, aunque ayer avisó: «En ciertos momentos algunos buscan culpables y otros buscan ganas de trabajar. Los que busquen culpables se llevarán mal conmigo. Los que quieran trabajar se llevarán bien». Con lo que no contaba Simeone era con el varapalo de la lesión de Joao Félix. El argentino parece haber encontrado su once ideal, pero la baja del portugués, uno de sus fijos, le obliga a introducir cambios. Lemar y Vitolo llaman a la puerta: el francés para demostrar que todavía puede ser importante en el equipo y el español para reafirmarse en el gran nivel mostrado a comienzo de temporada, una vez se ha recuperado de la última lesión. El martes, de nuevo en el Metropolitano, esta vez para medirse al Leverkusen en Champions, se sabrá quién tiene la oportunidad.

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