Si los españoles como Pablo Isla no son blancos para ‘The New York Times’, ¿qué son?

El diario estadounidense The New York Times publicó el pasado 9 de septiembre un reportaje titulado Las caras del poder: un 80% de las personas más influyentes son blancas incluso cuando Estados Unidos se vuelve más diverso. En él, aparecen los rostros de las 922 personas que, según este diario, son “las más poderosas de América”, agrupadas por categorías (políticos, altos rangos policiales, directores de empresas) e indicando cuántos de ellos son blancos –la mayoría– y cuáles no. Muchos lectores han mostrado su sorpresa porque el presidente de Inditex, Pablo Isla, nacido en Madrid y de padres españoles, no aparece clasificado como blanco. Los políticos John Garamendi, de abuelos vascos, o Devin Nunes, de ascedencia portuguesa, tampoco. Si para The New York Times no son blancos, ¿qué son?

La polémica llegó a España días después de la publicación, cuando muchos usuarios comenzaron a comentar en redes la clasificación de Isla en el reportaje del diario neoyorquino. El presidente de Inditex aparece en el artículo en la categoría de jefes de la industria de la moda: de los 26 perfiles seleccionados por el diario neyorquino, 23 son blancos y tres –entre los que aparece Isla–, «asiáticos o hispanos».

¿Por qué, si en España consideraríamos que Isla es blanco, no aparece como tal? Porque en la catalogación del New York Times una persona blanca de origen español es considerada «hispana». El artículo aclara en sus notas que el término “hispano”, que utiliza también para referirse a Nunes o Garamendi, “se refiere a personas de origen o cultura española o portuguesa, independientemente de su raza”.

Esta categorización de los hispanos no solo es un criterio de The New York Times, y se utiliza en Estados Unidos desde hace más de 40 años. En 1977, la Oficina para la Gestión y el Presupuesto del Gobierno estadounidense (OMB, por sus siglas en inglés) publicó los estándares federales para recopilar datos estadísticos sobre raza y etnia, donde se incluyó por primera vez la clasificación de «hispano» o «no-hispano» además de la clasificación por raza [negro, blanco…]. Hasta entonces, los estadounidenses nacidos en México o en España, por ejemplo, tenían que resignarse a escoger en el censo entre «blanco», «negro» u «otro», aunque estas categorías ignoraran sus orígenes y peculiaridades.

Ed Morales, profesor del Centro de Estudios de Etnicidad y Raza de la Universidad de Columbia, explica a Verne que «muchas personas de origen latinoamericano viven en una situación no-blanca en términos de discriminación, pero a la misma vez no se consideran negros». Para poder representarlos en las estadísticas, surgió la categoría de «hispano». Tiempo después, y debido a que la palabra «hispano» cobró una connotación negativa por su relación con la conquista de América, los activistas comenzaron a utilizar también la palabra «latino» (aunque no son sinónimos, puedes leer las diferencias en la parte inferior de este artículo artículo).

En el censo estadounidense seríamos hispanos (y blancos, o negros, o asiáticos…)

Esta separación entre hispano/no-hispano por un lado y,  por otro, raza [negro, blanco…] se utiliza en cualquier estadística oficial que tenga carácter nacional en Estados Unidos, como por ejemplo, en el censo. En este, según explica su web, “la raza y el origen hispano o no-hispano son dos conceptos separados y distintos».

Para el censo estadounidense, un hispano o hispana es cualquier persona que provenga de Cuba, México, América del Sur, América Central, España o cualquier país con herencia cultural española, independientemente de su raza. «Muchos grupos, como mexicanos o inmigrantes del Caribe como puertorriqueños o dominicanos han sido discriminados, y el censo se usa mucho para identificar grupos que sufren discriminación», cuenta Morales. «Por eso, estos grupos empezaron a clasificarse como hispanos».

Según explica la página de la oficina del censo, las preguntas sobre origen y raza sirven para “identificar las áreas donde los residentes pueden necesitar servicios de interés particular para ciertos grupos raciales, como exámenes médicos de detección de hipertensión o diabetes”. También para implementar y evaluar el funcionamiento de programas como la Ley de Igualdad de Oportunidades en el Empleo, la Ley de Derechos Civiles…

En el último censo estadounidense (de 2010) el origen hispano o no hispano y la raza estaban separados en dos preguntas diferentes. Son estas:

Por favor, responda a AMBAS: pregunta 5 sobre origen hispano y pregunta 6 sobre raza. Para este censo, los orígenes hispanos no son considerados como raza.

5. ¿Tiene origen hispano, español o latino?

6. ¿Cuál es su raza?

Basándonos en estas preguntas, un español como Pablo Isla podría marcar la opción 5 de la primera pregunta [«otro origen hispano, español»] y la opción 1 de la segunda [«blanco»]. Pero, si fuera español de raza negra, por ejemplo, podría responder con la opción 5 de la primera pregunta [«otro origen hispano, español»] y la opción 2 de la segunda [negra, afroamericana].

Esta clasificación resulta útil para sociólogos y estadistas pero, ¿se utiliza en la calle? Según Morales, depende del contexto. “Si un español [que se considere blanco] parece más mediterráneo o va con personas latinas de piel oscura, o habla inglés con acento, quizás no lo perciban como blanco, independientemente del color de su piel”, explica. “De la misma manera, un mestizo latinoamericano bien vestido que va con un grupo de blancos hablando un inglés perfecto puede ser considerado blanco”. Actualmente, según el investigador, «uno puede ser racializado (percibido en términos de raza no blanca) por el mero hecho de hablar español, por lo que hablar esta lengua en espacios públicos puede hacerte sujeto de discriminación racial».

En 2011, un año después de la publicación del censo estadounidense –que se realiza cada diez años, ya está abierta la participación en el de 2020– la oficina encargada de su elaboración publicó Resumen de raza y origen hispano, un documento de 23 páginas que ahonda en los datos obtenidos gracias a esta diferenciación en el censo. Según los datos recopilados en este informe, el 53% de los hispanos indicaron en el censo que su raza era blanca.

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