Se busca donación de 28.000 millones de euros para acabar con la covid-19 | Planeta Futuro

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho cuentas y ha anunciado que para lograr una respuesta eficaz que acabe con la pandemia de covid-19 hacen falta 31.300 millones de dólares, unos 28.000 millones de euros, para los próximos 12 meses. Se trata de una cantidad equivalente al PIB de países como Nepal o El Salvador, y es necesaria para poder desarrollar tratamientos y vacunas contra la enfermedad. A pesar de lo recaudado hasta la fecha, todavía faltan casi 25.000 millones de euros, una cantidad «urgentemente necesaria», en palabras de Soumya Swaminathan, científica jefe de la OMS.

Estos datos se desprenden de la reunión virtual celebrada el pasado viernes con representantes de la OMS, de la Alianza Global de la Vacunación (GAVI), y de CEPI, una organización mundial para mejorar el estudio y lanzamiento de vacunas creada a raíz de la epidemia de ébola de 2014 en África. Los responsables de las tres organizaciones han dado a conocer los avances realizados durante los últimos tres meses en la lucha contra la enfermedad provocada por el SARS-CoV-2 a través del llamado ACT-Accelerator o acelerador terapéutico covid-19. Liderado por la OMS, se trata de un mecanismo de coordinación de todos los grupos de trabajo que están buscando una solución para el nuevo coronavirus. Nació en abril y está impulsado por las dos mayores organizaciones filantrópicas de salud del mundo, la Fundación Bill & Melinda Gates y Wellcome Trust, y por la empresa MasterCard.

Tan pronto como la covid-19 traspasó las fronteras chinas y alcanzó categoría de pandemia mundial, la humanidad se confinó en conjunto, pero también se puso a trabajar para acabar cuanto antes con este nuevo enemigo. Uno de los primeros pasos que se dieron, allá en abril de 2019, fue la creación de este consorcio internacional. El ACT-Accelerator comenzó a funcionar con una inversión de 125 millones de dólares que servirían para apoyar los esfuerzos en la búsqueda de una vacuna contra la covid-19, pero también para reforzar la disponibilidad de diagnósticos, de tratamientos y de medicinas para curar a los pacientes porque, hasta que se logre una inmunización eficaz, hay muchos enfermos a los que salvar la vida: en concreto, más de cinco millones, de los diez millones de contagiados.

Tras varios meses de trabajo y tras recibir los presupuestos de las organizaciones incluidas en este consorcio, el viernes la OMS anunció esta brecha de casi 25.000 millones de euros. «La inversión requerida es significativa, pero palidece en comparación con el precio de la covid-19: el coste total del trabajo del ACT-Accelerator es menos de una décima parte de lo que el Fondo Mundial Internacional estima que la economía mundial está perdiendo cada mes debido a la pandemia. 468.000 mil personas ya han perdido la vida», ha recordado Richard Hatchett, CEO de Cepi. «Perder un mes podría significar tener 200 millones de dosis menos en 2021», ha urgido Seth Berkley, CEO de GAVI.

Esta cifra millonaria permitirá el envío de 500 millones de pruebas de diagnóstico y 245 millones de tratamientos a países de ingresos bajos y medios, así como la entrega de dos mil millones de dosis de vacunas (cuando exista una). De estas, algo más la mitad se destinará a los países más empobrecidos.

La jefa de la OMS también ha llamado la atención sobre cómo algunos países de altos ingresos están buscando acuerdos bilaterales para intentar comprar por adelantado tratamientos y futuras vacunas mientras otros más pobres no pueden hacerlo. «Pero tampoco es bueno para aquellos que están haciendo estas inversiones iniciales, porque es muy arriesgado, ya que uno no sabe científicamente cuál de las [inmunizaciones] candidatas tendrá éxito», ha advertido. «Tampoco es un enfoque ético correcto porque deja al resto del mundo sin dosis de vacuna».

La carrera por la vacuna

«Lo más importante es acordar un marco de asignación para que podamos tener acceso equitativo y no ocurra que haya vacunas disponibles para algunos países y no para otros», ha indicado Swaminathan. Pero hay más frentes. Los representantes de ACT-Accelerator han detallado cómo se ha organizado el trabajo durante los últimos meses para conseguir, precisamente, acelerar esa respuesta a la pandemia. Los grupos de trabajo se han dividido en cuatro pilares: uno de diagnóstico y uno de tratamiento, cuyas respectivas misiones son acelerar la llegada de pruebas diagnósticas y de medicamentos en todas las etapas de la enfermedad y asegurar que sean accesibles para todos independientemente de en qué punto geográfico esté el enfermo y de sus recursos económicos. Un tercero que funciona como conector con los sistemas sanitarios: su labor es garantizar que los sistemas sanitarios y las redes comunitarias locales puedan utilizar plenamente estas y otras herramientas esenciales en su batalla contra la covid-19.

El cuarto es el de las vacunas, y es el más mediático: la carrera por una inmunización está en los informativos todos los días, y de coordinar esos esfuerzos se encargan CEPI y GAVI, cuya labor por llevar vacunas asequibles a todo el mundo la ha hecho merecedora del Premio Princesa de Asturias a la Cooperación de 2020, concedido el pasado jueves 25 de junio.

La misión de este pilar es garantizar que las vacunas se desarrollen y fabriquen lo más rápido posible, y que se puedan entregar dos mil millones de dosis de aquí a 2021 sin olvidar a países de medios y bajos ingresos tanto en el reparto como en el precio de venta (ver en este mapa los ensayos en todo el mundo). En este sentido, han sido interpelados acerca de las quejas de algunas organizaciones humanitarias, entre ellas Médicos Sin Fronteras, que sostienen que GAVI no demanda suficiente transparencia en cuanto a los precios a las compañías farmacéuticas. En una carta abierta publicada el pasado viernes, 45 organizaciones acusan a GAVI de que el sistema que ha ideado para optar a vacunas, llamado Mecanismo Covax, exige más explicaciones que dar y requisitos que cumplir a los países pobres receptores de fondos de ayuda internacional y, sin embargo, a los ricos que se autofinancian les deja más libertad para usar las dosis asignadas de vacunas como considere conveniente.

«Hemos podido ofrecer nuevas vacunas a la población mundial con una reducción del 98% en su precio y hemos podido hacerlo trabajando con empresas que tienen precios escalonados, por lo que creemos que es el camino correcto. Por supuesto, necesitamos negociar y debatir con las compañías»,  ha defendido Berkley. Por su parte, el CEO de CEPI ha aclarado que es imposible tener discusiones sobre precios definitivos porque carecen de información exacta sobre el coste de cada dosis de vacuna. «No sabemos cuál será el rendimiento final del proceso de fabricación a escala industrial, esperamos saber más a finales de este verano», ha expresado. «La otra cosa que es crítica para la determinación del coste es saber cuanto antígeno de la vacuna debe haber en cada dosis y eso, junto con la información que obtendremos sobre el rendimiento nos ayudará a saber el coste real de producción de la vacuna», ha añadido Hatchett.

En cuanto a los avances, la científica jefe de la OMS, Soumya Swaminathan, ha opinado que la vacuna experimental que está desarrollando AstraZeneca con investigadores de la universidad de Oxford es la más desarrollada ahora mismo. La farmacéutica ya ha comenzado a realizar ensayos clínicos en humanos a gran escala. «Es posible que tenga resultados bastante pronto», ha opinado la experta, quien ha añadido que los laboratorios estadounidenses Moderna también van muy avanzados. Y que de los 200 proyectos de búsqueda de una inmunización, 15 están ya en fase de ensayos clínicos.

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