Rigor en la vacunación

La aprobación de las primeras vacunas contra la covid-19 no debería convertirse en una carrera mediática. El Reino Unido tiene previsto comenzar hoy a administrar la vacuna de la empresa Pfizer y el laboratorio alemán BioNTech sin esperar a que la Agencia Europea del Medicamento, el organismo regulador que ha de dar luz verde a las vacunas, la haya aprobado. Para adelantarse se ha acogido a una regulación que permite a un Estado actuar en solitario en casos excepcionales, pero a nadie se le oculta que se trata de una operación con cierto sabor propagandístico, confirman miembros del Gobierno al alardear de sus reguladores. Con esta decisión solo se ha adelantado unas semanas al resto de Europa y el número de vacunaciones, amparadas en el uso compasivo, será limitado. Dispondrá de dosis procedentes de la fábrica de Puurs (Bélgica) para 400.000 personas y, dado que esta vacuna precisa conservarse a 70 grados bajo cero, solo podrá administrarse en 50 hospitales. La carrera por ser los primeros no aporta ganancias sustanciales para los británicos y, en cambio, puede erosionar la confianza en los mecanismos para una aprobación segura. La decisión corresponde a las agencias reguladoras, que harán bien en mantener los procedimientos previstos y prescindir de cualquier presión competitiva.

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