Rey y privilegio

Querámoslo o no, la cuestión de la monarquía se encuentra sobre la mesa. Por una infeliz conjunción de circunstancias, se entrelazan la conducta del Rey honorífico y la presión de la izquierda antisistema, con Podemos al frente, para desestabilizar a la Corona. Ello lleva inevitablemente a poner en tela de juicio la propia Constitución de 1978. Y la situación se complica aún más ante la presunción razonable de que aquí y ahora la propia Corona no está reaccionando con las suficientes eficacia y claridad ante un reto de tal importancia para el prestigio y la supervivencia de la institución. La pasividad no basta.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!