Renzi y el Movimiento 5 Estrellas negocian un gobierno para frenar a Salvini

El terremoto político desencadenado por el ultraderechista líder de la Liga, Matteo Salvini, registra cada día nuevas sacudidas. Salvini perdió en la tarde de ayer su primera batalla en la guerra que mantiene con la oposición para una convocatoria electoral en el mes de octubre.

El vicepresidente y ministro del Interior deseaba que este martes se hubiera votado en el Senado la moción de censura contra el primer ministro, Giusepe Conte, pero en la reunión de los jefes de los grupos parlamentarios no hubo unanimidad y la primera parte del calendario de la crisis se votará hoy en un pleno del Senado. Ahí es donde la oposición a Salvini espera contar con mayoría para que la moción contra Conte se retrase hasta la semana que viene.

La crisis ha provocado una tormenta en el Partido Democrático (PD), que está a las puertas de un nuevo cisma, algo muy frecuente en la izquierda italiana. El exprimer ministro, Matteo Renzi, exsecretario del PD y hoy senador, está decidido a dejar su formación y fundar una nueva de centro que se llamará «Azione Civile» (Acción Civil), según confiesan sus más allegados colaboradores.

De hecho, ahora mismo en la práctica hay dos PD: uno dispone de los grupos parlamentarios y el otro tiene el aparato con Nicola Zingaretti como secretario. En el Senado, el 80 % de los senadores del Partido Democrático son fieles al exprimer ministro, y en la Cámara de diputados lo siguen la mitad del grupo del PD. Matteo Renzi teme que si las elecciones son en octubre, sus parlamentarios no serán colocados en las listas por la actual dirección del PD.

El exalcalde de Florencia se ha embarcado así en una lucha feroz contra Salvini, para evitar las elecciones en octubre, mientras el secretario del PD, Nicola Zingaretti, afirma estar listo para unas inmediatas elecciones, porque en su opinión si se atrasan se dará más munición a Salvini.

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Matteo Renzi trabaja para llegar a un acuerdo con el Movimiento 5 Estrellas, al que se sumarían otros partidos de centro y de izquierda, para frenar a Matteo Salvini y gobernar hasta el 2023. El nuevo ejecutivo por el que discuten se basaría en dos pilares: el cargo de primer ministro para el magistrado Raffaele Cantone, expresidente de la Autoridad Nacional Anticorrupción, y unos presupuestos para el 2020 con un déficit al 2,9 %.

Pero, además de no contar con números suficientes, no es fácil hacer una alianza entre quienes hasta ayer eran acérrimos enemigos y se propinaban graves insultos: «El Movimiento 5 Estrellas es un arca de Noé con estafadores y masones», decía Renzi, al que Grillo lo más amable de su respuesta era llamarle «vendedor de ollas» y «cobarde», y ayer mismo lo calificó de «buitre persuasivo».

Mattarella, la última palabra

En este clima de extraordinaria confusión y caos político, la mayoría de los líderes confían en que sea el presidente de la República, Sergio Mattarella, el que encuentre una salida a la crisis. Él puede tener la última palabra. Hasta Salvini dice que confía plenamente en Mattarella, siempre y cuando lleve el agua a su molino.

Son varias las opciones que tiene, pero hoy se considera como la más probable que, tras la caída del Gobierno de Giuseppe Conte, ordene la formación de un ejecutivo de «garantía» encargado de los asuntos de ordinaria administración, gestionando además las elecciones, porque ningún partido admitiría que fuera Matteo Salvini el que siguiera en su cargo durante la campaña electoral.

Entretanto, Salvini se mueve entre bastidores ante las muchas maniobras para frenarle y las protestas y gritos de «payaso» que ayer escuchó en Sicilia. Temiendo que pueda acabar mal su guerra de uno contra todos, el líder ultraderechista ha prometido a Forza Italia de Berlusconi y Fratelli d’Italia (extrema derecha) formar una coalición electoral que en intención de voto supera el 50 por ciento.

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