Reflexiones de José María Garzón, un taurino dañado por la corrida de El Puerto | Blog El toro, por los cuernos

José María Garzón (Sevilla, 1972), personaje taurino de actualidad, confiesa que es un hombre dolido. Él fue el empresario que organizó la corrida de toros celebrada el pasado día 6 en la plaza de El Puerto de Santa María a raíz de la cual la Junta de Andalucía modificó la normativa de los festejos taurinos que ha dado la puntilla a la temporada en la Comunidad Autónoma. Desde entonces, ya no solo se puede vender la mitad del aforo, sino que es obligatorio guardar un metro y medio de distancia entre los espectadores, lo que reduce el número de espectadores y acaba con la rentabilidad del espectáculo.

La corrida de El Puerto marcó un antes y un después en el año taurino; las imágenes hicieron creer que se habían vendido más entradas de las permitidas. Garzón fue objeto de aceradas críticas dentro y fuera del sector, y hoy, pasado el tiempo, reconoce que “han sido los peores días de mi vida profesional porque se han puesto en duda mi honor y mi dignidad, que es lo más importante que tengo; esa corrida me ha dolido, me ha producido muchos dolores de cabeza y noches en vela. Me ha hecho mucho daño”.

Garzón ya emitió una profusa nota en la que contaba las numerosas medidas sanitarias que se adoptaron con motivo de la corrida, todo un plan de contingencia coordinado con la Delegación de Gobierno de la Junta en Cádiz y el Ayuntamiento portuense “para garantizar el cumplimiento escrupuloso de la normativa vigente”.

“Ha sido la corrida que más esfuerzo me ha costado”, afirma el empresario; “mi equipo trabajó a destajo para que fuera un éxito, como fue, y prueba de ello es que once días antes se colgó el cartel de ‘no hay billetes’, cumplí en exceso las exigencias de la autoridad, y no entiendo las críticas que he recibido”.

José María Garzón ofrece una relación pormenorizada de todas las medidas adoptadas aquella tarde (mascarillas, toma de temperatura, servicio de la Cruz Roja, un hospital de campaña, Protección Civil, servicios de azafatas y seguridad privada, etc.) y la documentación acreditativa de cada una de ellas; entre estas, la más importante: que solo se vendieron 5.431 entradas de un aforo total de 11.000 espectadores, a pesar de que algunas imágenes del espectáculo pudieron reflejar lo que se parecía un lleno aparente.

“Yo puedo enviarle fotos que dicen lo contrario”, contesta el empresario. “Pero lo más importante es que puedo demostrar que se adoptaron más medidas de las exigidas por la norma y que las críticas han sido injustas”.

Garzón se refiere, especialmente, a las que le dirigió su propia asociación empresarial, ANOET, que anunció públicamente la apertura de un expediente sancionador, y el empresario de Ronda, Rivera Ordóñez, que lo acusó veladamente de ser el causante de la suspensión de la corrida goyesca.

“El expediente de ANOET no tiene justificación alguna ni en el fondo ni en la forma”, señala el empresario. “La organización no ha estado acertada porque antes de acusar (en nuestro país se acusa con frecuencia sin pruebas) hay que preguntar y conocer; y espero que se me pida perdón públicamente. Respeto las críticas de algún compañero, pero creo que no tienen fundamento; cada cual debe ser responsable de sus palabras, y estoy convencido de que en Ronda hubiera tenido el mismo problema que yo tuve en El Puerto”.

“La noticia más importante”, prosigue Garzón, “es que, hasta ahora, no se ha producido ningún rebrote de la epidemia con motivo de ningún festejo taurino, lo que demostraría que los empresarios hemos actuado correctamente. No soy sanitario, pero creo que al aire libre, con mascarillas y las demás medidas adoptadas, el nivel de contagio es muy bajo”.

– Lo cierto, sin embargo, es que la Junta de Andalucía modifica las condiciones a raíz de la corrida de El Puerto y reduce en la práctica el número de festejos…

– “Desconozco el motivo del cambio de criterio; esa cuestión habría que planteársela al Gobierno andaluz. Yo no legislo, ni soy el responsable de las normas. Yo me dedico a trabajar”.

– Lo cierto es que esa corrida empezó con mal pie porque fue el detonante de que Paco Ureña decidiera romper el contrato de apoderamiento que mantenía con usted.

– “Sí, fue un mal inicio. Pero no voy a hablar de los motivos porque son temas personales. Diferimos en la forma de pensar. He defendido siempre la independencia entre el empresario y el apoderado, pero respeto la decisión del torero, al que admiro y deseo lo mejor”.

– Pero es de suponer que a Paco Ureña le hubiera gustado estar en ese cartel de El Puerto…

– “Imagino, seguramente…”

– Habría que concluir que esa ruptura ha sido un borrón en su carrera como apoderado.

– “Más bien es la consecuencia de un camino que llevo adelante. Actúo según el dictado de mi conciencia y la tengo tranquila. En este caso, más que de error yo hablaría de dos formas distintas de pensar”.

– Por cierto, ¿ha ganado usted dinero con la corrida de El Puerto?

– “No, pero tampoco he perdido. No creo que ningún empresario obtenga beneficios este año”.

– Es de suponer que el ganadero Juan Pedro Domecq y los toreros Enrique Ponce, Morante de la Puebla y Pablo Aguado, cobrarían el 50 por ciento de sus emolumentos habituales.

– “Sí, cobraron menos, claro que sí. No sé si el cincuenta por ciento menos, porque desconozco lo que cobraron otros años, pero todos ellos mostraron una buena disposición al respecto. También yo había dicho que bajaría el importe de las entradas y cumplí. El precio bajó una media del 21 por ciento, cuando muchas voces me aconsejaban lo contrario desde el convencimiento de que se agotaría el papel en las taquillas, como así fue”.

Empresario de Córdoba, Santander, Las Rozas, Torrejón de Ardoz, Granada y, en 2020, de El Puerto, José María Garzón reconoce que este está siendo “un año durísimo para mí, por la epidemia, que ha truncado una temporada ilusionante, por la ruptura con Paco Ureña, que me ha afectado en lo personal, y por lo sucedido en El Puerto, que ha puesto en duda mi honor, que no lo voy a perder”.

“Solo soy una persona que sé trabajar”, continúa, “y mi deber es organizar toros, como lo voy a intentar en Córdoba antes de que finalice el año, si lo permite la situación sanitaria”.

-¿Cree que su imagen ha salido dañada de todo este asunto?

-“No creo que quien me conoce haya modificado su opinión sobre mí. Si alguien piensa que no he actuado correctamente, lo invito a que se informe previamente. A mi empresa no se le ha abierto ningún expediente ni pesa sobre ella sanción alguna. Ya le digo: la estructura de la corrida de El Puerto fue brutal, cumplimos las normas con creces, y solo la Junta sabrá por qué ha modificado el criterio para la celebración de festejos taurinos”.

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