Real y Atlético de Madrid, dos derrotas estrepitosas con causas (y análisis) bien diferentes

La imagen desoladora de Real Madrid en la eliminación de la Champions League Fuente: AP РCrédito: Manu Fernandez

El coraz√≥n futbol√≠stico de Madrid ha vivido una semana traum√°tica en cuanto a Champions League se refiere. Primero fue la ca√≠da del Real ante el √≠mpetu juvenil del Ajax. Despu√©s, la eliminaci√≥n del Atl√©tico, cuya habitual solidez defensiva se mostr√≥ incapaz de frenar la furia de la Juventus y especialmente de un superdotado en partidos grandes como Cristiano Ronaldo. Ambos tropiezos responden a causas diferentes pero tuvieron un hilo com√ļn: el estr√©pito que produjeron.

El caso del ya extricampe√≥n pod√≠a verse venir. Es muy dif√≠cil enderezar el rumbo de una temporada que comienza con malformaciones. El √©xito siempre es corrosivo y hay que saber gestionarlo. Si ya en el √ļltimo a√Īo con Zidane como t√©cnico la obtenci√≥n de la Champions hab√≠a resultado dif√≠cil de explicar en t√©rminos futbol√≠sticos, lo ocurrido a partir de ah√≠ lo empeor√≥ todo.

La renuncia del franc√©s a su puesto, el portazo de Cristiano, la contrataci√≥n del entrenador de la selecci√≥n espa√Īola unas horas antes del arranque del Mundial de Rusia, la mala planificaci√≥n de los fichajes -reforzando posiciones bien cubiertas y desatendiendo las que era necesario cubrir- presagiaban un a√Īo tormentoso. Despu√©s lleg√≥ el turno del presidente Florentino P√©rez, su nula paciencia con Julen Lopetegui y su rigor en la exigencia del √©xito que incluy√≥ cierta ingratitud y falta de comprensi√≥n hacia jugadores que han brindado muchas alegr√≠as en los √ļltimos a√Īos.

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En un club tan demandante que no permite baches, Sergio Ramos completaría el combo perdiéndose la revancha con el Ajax tras provocar una tarjeta amarilla en la ida creyendo que la victoria en Amsterdam aseguraba el pase y demostrando de paso la supremacía que sentía el Real Madrid al alcanzar estas instancias, ratificada por su tardío pedido de disculpas.

El encuentro contra el Ajax lleg√≥ adem√°s en un momento muy inoportuno: luego de dos derrotas consecutivas ante el Barcelona. Los holandeses aprovecharon para darle al f√ļtbol la buena noticia de que los equipos m√°s mundanos y terrenales de vez en cuando pueden competir de igual a igual contra las grandes potencias econ√≥micas.

Lo ocurrido con el Atl√©tico de Madrid era, en cambio, menos esperado. La Juventus tir√≥ sobre la cancha su raza de equipo y en esta ocasi√≥n al conjunto madrile√Īo no le sali√≥ bien la resistencia a ultranza que otras veces s√≠ le dio resultado, lo cual ense√Īa que no hay ganadores absolutos y que ganar o perder est√° al alcance de cualquiera en cualquier momento y en cualquier deporte.

En todo caso, me parece importante se√Īalar que un entrenador no es mejor ni peor porque en determinadas situaciones decida planteos m√°s o menos mezquinos. Cada uno elige su forma de jugar y todas son v√°lidas. Adem√°s, en un partido uno no siempre puede hacer lo que quiere. Hay un rival, que a veces te arrastra, te genera el miedo a perder y te obliga a defenderte por encima de todo. Por eso, desde lo futbol√≠stico, el tropiezo del Atl√©tico tiene sus atenuantes.

Pero si la ca√≠da de un par de ladrillos -como esta eliminaci√≥n o la del a√Īo pasado en etapa de grupos- no parecen motivos suficientes para cuestionar la muy buena obra que viene construyendo Diego Simeone en el Atl√©tico, en cambio sus mensajes merecen otro tipo de an√°lisis.

De los entrenadores de élite uno espera que en lugar de hablar de ganar y perder en los términos que suele hacerlo el buen entrenador que es el Cholo, lo haga para formar y capacitar, para hacerle entender al hincha que cuando se baja a ras del suelo, hay olor a pasto y se encuentran dos equipos de características semejantes nadie puede manejar el control remoto del resultado.

Manifestar el deseo de ganar (¬Ņacaso el rival no lo tiene?) como argumento de una propuesta o despreciar ciertos atributos del juego -la posesi√≥n de la pelota, por ejemplo, que durante un partido tarde o temprano la vas a tener- son mensajes intelectualmente tramposos y perniciosos para todos, que subestiman al receptor si este tiene un m√≠nimo nivel de interpretaci√≥n para reflexionar un poco.

A√ļn m√°s grave, sostener que solo tiene raz√≥n quien gana y que perder equivale siempre a un fracaso se trata directamente de un mensaje perverso que excede el √°mbito del f√ļtbol para convertirse en un dogma social muy peligroso. Implica decirle a quien puso todo su esfuerzo en lograr algo y perdi√≥, o no alcanz√≥ su objetivo, que es un bobo y que nada de lo hecho sirve para algo.

Cualquier persona que se levanta todos los días para ir a trabajar o a llevar sus hijos al colegio no debería inculcar, tolerar ni avalar este tipo de discurso, porque apela demagógicamente a conquistar a quien lo escucha a partir de la exaltación de los instintos primitivos y a minusvalorar el hecho artístico o intelectual que genera emoción.

S√© que en un pa√≠s tan castigado como el nuestro hay mucho p√ļblico y muchos comunicadores que se pliegan a este discurso porque lo necesitan para sentirse parte de algo. Se me ocurre m√°s saludable emplear el tiempo en dignificar el f√ļtbol hablando sin confundir ni hacer trampas, naturalizando las cosas que pasan durante un partido. Y desde ya, sin ponerse en “ganador”, simplemente porque tal cosa no existe.

Lee m√°s: lanacion.com.ar


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