Rafa Nadal y Mery Perelló, una boda búmker en Pollensa

Pollensa (Mallorca) Guardar

La esperada boda entre Rafa Nadal y Mery Perelló se celebró ayer en la intimidad, junto con familiares y amigos, tal y como deseaban los novios. Como se preveía, la ceremonia estuvo rodeada de una gran expectación mediática, con decenas de medios desplazados hasta el lugar del enlace, la villa de Sa Fortalesa, en el municipio mallorquín de Pollensa. No lo tuvieron fácil los fotógrafos, ni la prensa en general, a la hora de recabar detalles o imágenes del enlace. Hubo incluso periodistas que tomaron lanchas para acercarse a la fortificación desde el mar y grabar el recinto desde otro ángulo. La pareja no salió a saludar a las decenas de personas apostadas en las inmediaciones de Sa Fortalesa y prácticamente, no se pudo ver a ninguno de los familiares que les arroparon en una jornada tan señalada.

La climatología fue benévola, con un día soleado, pero no excesivamente caluroso. Fue a partir de las diez de la mañana cuando diversos minibuses empezaron a recoger ya a los invitados, en unos casos desde la academia del tenista en Manacor y en otros desde el Hotel Illa d’Or en Pollensa. Una nota en el interior de cada minibús les recordaba a todos que al llegar a Sa Fortalesa debían dejar en la entrada sus teléfonos móviles, para que la boda fuera «en la más estricta intimidad». Al final asistieron a la unión en torno a unas 300 personas.

Entre los invitados cabe destacar la presencia de Don Juan Carlos y de Doña Sofía, que llegaron en su propio vehículo. Como es bien sabido, los Reyes mantienen desde hace años una gran relación de amistad con Rafa Nadal. De hecho, el pasado mes de julio habían hecho ya una visita a la academia del tenista. Fue posiblemente en ese encuentro cuando se concretó la invitación para que Don Juan Carlos y Doña Sofía acudieran al enlace celebrado este sábado. Se desplazó ayer también en coche hasta el lugar el preparador del tenista, Carlos Moyá, acompañado de su esposa, Carolina Cerezuela.

El listado de invitados incluía a personalidades y reconocidos profesionales de distintos ámbitos, pero los focos se centraron sobre todo en los tenistas amigos de Rafa, que mayoritariamente acudieron junto con sus respectivas parejas, como Feliciano López y Sandra Gago, David Ferrer y Marta Tornel, Juan Mónaco y Diana Arnopoulos, o Marc López.

La ceremonia religiosa empezó con algo de retraso, en torno a la una del mediodía. Fue oficiada por el sacerdote Tomeu Català, presidente de Proyecto Hombre y uno de los mejores amigos de la pareja. Tal como estaba previsto, Ana María Parera –madre del novio– y Bernat Perelló –padre de la novia– ejercieron como padrinos, ante la mirada ilusionada de Sebastián Nadal y de María Pascual, padre y madre de Rafa y de Mery, respectivamente.

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Durante la celebración, se vivieron momentos de intensa emoción por parte de familiares y amigos de la pareja, en especial cuando Rafa y Mery se dieron el «sí, quiero». Fue la más hermosa culminación posible a una historia de amor que empezó hace ya 14 años. Así lo recordó el sacerdote oficiante de la misa. En ese sentido, Català tuvo palabras de aliento y de apoyo para ese futuro en común que los dos jóvenes empiezan ahora, hoy ya como matrimonio. Como se esperaba, Rafa y Mery sellaron su amor con un beso.

Una vez acabado el oficio religioso, tuvo lugar el convite en los jardines de Sa Fortalesa. Previamente, hubo la tradicional sesión de fotos, con buen humor, sonrisas y una complicidad plena. Poco después, empezó el cóctel, que se prolongó hasta las tres de la tarde.

Los invitados pudieron disfrutar entonces de un exquisito menú, preparado por Maca de Castro y Santi Taura. Ambos son chefs de reconocido prestigio, que en estos últimos años han sabido conjugar tradición y modernidad a la hora de preparar sus deliciosos platos, preferentemente de aire mediterráneo.

El almuerzo finalizó a media tarde. Debido al secretismo que ha rodeado en los días previos gran parte del enlace, aún había dudas al atardecer acerca de si la velada podría alargarse todavía un poco más, como así fue finalmente.

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