Rachel Dolezal: Dimite la líder que desató un debate sobre su identidad racial | Internacional

Rachel Dolezal ha intrigado durante tres días a todo Estados Unidos sobre su verdadera identidad. La presidenta local de la organización NAACP en Washington no había cambiado de nombre, pero sí de raza. O al menos de identidad racial. Un cambio que ha acabado en su dimisión después de provocar un intenso debate sobre qué le habría llevado a declarar públicamente que es negra, si no lo es.

La protagonista de escándalo fue ‘destapada’ por sus padres, quienes aseguraron que no tenía ni rastro de raza negra en su ADN y que, al igual que ellos, descendía de los mismos ancestros checos y alemanes que le dieron un cabello rubio y ojos azules. La organización para la que trabaja, el grupo con más experiencia en la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos en EE UU, respaldó desde un primer momento su trabajo.

Este lunes, Dolezal había cancelado una aparición pública horas antes de anunciar su dimisión en un comunicado. En él la expresidenta lamenta que, a pesar de los desafíos que afectan a la comunidad afroamericana en el país, «el debate haya dado un giro para centrarse en su identidad personal en el contexto de la definición de raza y etnia».

La presidenta se encontraba inmersa en una batalla legal por la custodia de uno de sus cuatro hermanos adoptivos, todos ellos afroamericanos, que le había alejado de sus padres desde hace más de dos años. En medio de esa batalla sus progenitores habrían decidido desvelar la verdadera identidad de Dolezal, mostrando una imagen de su adolescencia, cuando lucía una cabellera rubia.

Su imagen actual es la que ha llevado a muchas personas a preguntarse por el por qué de su cambio de imagen. Más allá de las dudas sobre sus trenzas o cómo ha oscurecido el color de su piel, permanece sin embargo un intenso debate sobre el significado de la raza y de la identidad racial. Desde columnistas hasta usuarios de redes sociales han denunciado que la identidad “negra” tiene que ver, más allá del color de piel de una persona, con su experiencia.

La NAACP aseguró este fin de semana que la raza no califica ni descalifica a un profesional para liderar la organización y que siempre depende de su trayectoria. Y eso es lo que muchas voces han puesto en duda en los últimos días: si la experiencia personal de Dolezal es suficiente como para identificarse como una persona negra.

Dolezal creció en Montana y Misisipí con sus cuatro hermanos adoptivos y, según sus padres, siempre se mostró interesada por las minorías raciales, llegando a obtener un master en Howard University, una institución educativa de Washington donde la mayoría del alumnado es negro. Posteriormente se casó con un afroamericano, con el que tuvo un hijo, y posteriormente se divorció. Durante los últimos años también ha ejercido como profesora de estudios afroamericanos y ha recibido varias amenazas por parte de grupos supremacistas desde que está al frente de la NAACP en su Estado.

A pesar de la dimisión de Dolezal, la ya expresidenta es la única persona que guarda las respuestas a todos los interrogantes que despertó la revelación de su identidad. Ella aseguró que solo daría explicaciones a su organización. Pero este extraño caso, sin apenas precedentes -es más frecuente que personas negras se identifiquen como blancas- ha contribuido a que EE UU inicie una conversación sobre el verdadero significado de la raza, la apropiación de las identidades raciales y sobre la discriminación.

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