¿Quién miente aquí?

No se sabe de un político que, al ser confrontado por la prensa al respecto de cualquier irregularidad, error o insuficiencia, reconozca de buena gana su falta y se aplique a remediarla. No: lo que suelen hacer los políticos, y en especial los contemporáneos, es negar todo y, aprovechándose de la proliferación del concepto-paraguas de “Fake News”, tachar a la prensa que revela sus tropelías de mentirosa, corrupta o vendida. No hace falta ser un genio para distinguir entre los medios que trabajan con rigor y los emisores de paparruchas. Sin embargo, la gente común tiene la mala costumbre, lea lo que lea o escuche lo que escuche, de creer solo aquello que ya creía antes. Y, demasiadas veces, le resulta fácil tragarse el anzuelo de la descalificación de un político en el que, por el motivo que sea, confía.

Seguir leyendo

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!