¿Quién fue Vigil de Quiñones, que dio nombre al Hospital Militar de Sevilla?

En 2019 se cumplen quince años desde que cerró sus puertas el Hospital Militar Vigil de Quiñones, un centro que el Ministerio de Defensa transfirió a la Junta de Andalucía, sin que el Gobierno socialista haya vuelto a ponerlo en funcionamiento a pesar de las enormes listas de espera en la sanidad pública. ¿Pero quién fue Vigil de Quiñones, un personaje desconocido para muchos sevillanos? Este sábado, TVE emite a las 22:05 horas la película «1898. Los últimos de Filipinas», una cinta española de 2016 que se recoge la defensa heróica que en la guerra hispano-estadounidente hizo un batallón españól -del que formaba parte el médico Vigil de Quiñones- de Baler, cerca de Manila, el último bastión colonial de España en ultramar.

En 1896, España aún conservaba las islas de Cuba y Filipinas. Sin embargo, comenzaron disturbios contra el gobierno colonial. En Baler, situada en una cala rodeada de montañas y un río, cerca de Manila (Filipinas), llega el 12 de febrero de 1987 una destacamento para poner en marcha el hospital que había sido destruido. Con ellos iba Rogelio Vigil de Quiñones (Marbella, 1862), quien había ejercido la profesión durante once años en la Alpujarra granadina.

Un desengaño amoroso hizo a Vigil de Quiñones alistarse en el Cuerpo de Sanidad Militar en 1897 y un año más tarde fue como voluntario a Manila como teniente médico, según cuenta Ignacio Bidón y Vigil de Quiñones, su nieto y hoy cónsul de Filipinas en Andalucía occidental.

Con 35 años, Rogelio Vigil de Quiñones zarpó de Barcelona en diciembre de 1897 con destino a Manila, a donde llegó en enero de 1898. Primero trabajó en el servicio de guardias del Hospital de Malate hasta que lo destinaron al batallón de cazadores destinado en Baler, a 200 kilómetros de Manila y donde vivían unos 2.000 habitantes.

Elementos del uniforme del comandande médico Rogelio Vigil de Quiñones, hoy depositados en el Consulado de Filipinas en Andalucía occidental
Elementos del uniforme del comandande médico Rogelio Vigil de Quiñones, hoy depositados en el Consulado de Filipinas en Andalucía occidental – ABC

Guera España-Estados Unidos

Se produce entonces una rebelión tagala y un ataque al destacamento de Baler, al mando del teniente Mota, produciéndose un reemplazo, con Saturnino Martín Cerezo al frente. Un correo llega al pueblo avisando del inicio de la guerra de España con Estados Unidos, así como de una nueva revuelta de los tagalos. Ante esta situación beligerante, el 30 de junio de 1898 los 55 hombres que formaban parte del destacamento español de Baler se atrincheran en la iglesia de la localidad, protagonizando un episodio histórico que se conoce como el «Sitio de Baler».

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Ese grupo de españoles, entre los que estaba Rogelio Vigil de Quiñones, defendió durante 337 días la última posición de España en la antigua colonia y ayudó a escribir lo que algunos expertos castrenses consideran «una de las páginas más brillantes de la historia militar española». Un total de 545 soldados, de los que sobrevivieron 33, resistieron en una pequeña iglesia el ataque de 400 soldados tagalos.

Dentro de la iglesia, muchos murieron de beriberi, otros de disentería. En noviembre de 1898, el propio Vigil de Quiñones cayó gravemente herido, a pesar de lo cual continuyó curando no sólo a los sitiados, sino que en pequeñas treguas auxiliaba a los rebeldes tagalos, según cuenta al ABC uno de sus nietos, Ignacio Bidón.

«El trabajo de Rogelio Vigil de Quiñones fue encomiable, ya que atendía las epidemias, especialmente el beriberi, y a los heridos, sin apenas equipo sanitario», señala el cónsul de Filipinas en Sevilla, quien subraya que además fue capaz de desmontar un ataque en Baler cuando estaba herido por arma de fuego. Incluso herido no dejó de asistir a sus compañeros

Talagos rebeldes que después asediaron la iglesia donde se atrincheraron el batallón que después se ha conocido como los «últimos de Filipinas«
Talagos rebeldes que después asediaron la iglesia donde se atrincheraron el batallón que después se ha conocido como los «últimos de Filipinas« – ABC

Pérdida de Cuba y Filipinas

El 10 de diciembre de 1898 se firmó en París el tratado por el que España cedía por veinte millones de dólares a Estados Unidos sus colonias en Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, dándose por finalizada la guerra entre ambos países, lo que en España se conoció como «El desastre del 98». A pesar de ello, los filipinos continuaban con sus ataques de cañón pero sin atacar contundemente la iglesia de Baler donde estaban atrincherados los españoles. La situación en las filas del batallón de Baler era desesperada, había gran decaimiento, faltaban víveres, no recibían ayuda y la presión de los tagalos aumentaba.

Durante meses, a los sitiados llegaron primero rumores y después comunicados oficiales sobre la pérdida de Filipinas pero no les dieron crédito pensando que era una treta del enemigo porque no pensaban que España hubiera podido perder tan rápidamente el archipiélago.

El batallón español resistió en la iglesia de Baler hasta el 2 de junio de 1899, cuando quedaban 33 soldados supervivientes, enfermos, hambrientos, harapientos y muchos desdentados. Fue entonces cuando se reunieron jefes y oficiales españoles y filipinos y se suspendieron las hostilidades por ambas partes, deponiendo y entregando las armas. A los 337 días de asedio se izó la bandera blanca y se redactó el acta de capitulación, que firman el teniente Martín Cerezo y el médico militar Vigil de Quiñones.

Rogelio Vigil de Quiñones, que formó parte de los llamados «últimos de Filipinas»
Rogelio Vigil de Quiñones, que formó parte de los llamados «últimos de Filipinas» – ABC

Rendición

Sin embargo, los sitios no salieron como prisioneros de guerra, sino que fueron acompañados por las fuerzas republicanas en un gesto caballeroso porque supieron reconocer así el valor de aquellos hombres que históricamente defendieron la última bandera del imperio español en ultramar, destaca Ignacio Bidón y Vigil de Quiñones. El 30 de junio de 1898, el presidente de la República de Filipinas, Emilio Aguinaldo, aprobó un decreto subrayando la admiración que se había ganado el batallón de Baler y disponiendo que «los individuos de que se componen las expresadas fuerzas, no será considerados como prisiones, sino por el contrario, como amigos».

El 7 de junio de 1889 zarparon para Manila los 33 supervivientes y recibieron un homenaje en el Casino Español de la ciudad. En el vapor Alicante, el batallón llegó al puerto de Barcelona el 1 de septiembre de 1899, sin que se le rindieran honores, algo incomprensible, según Ignacio Bidón. En 1945 todavía vivían ocho soldados de los últimos de Filipinas.

Tras el «Sitio de Baler», Vigil de Quiñones fue después destinado a Madrid, al regimiento Soria 9. En 1900, previa oposición, formó parte de la Academia Médico Militar y un año después fue nombrado médico segundo de guardia del Hospital Militar de Sevilla. Después tuvo otros destinos en Canarias, Pamplona, Barcelona y Melilla (donde fue ascendido a capitán médico en 1909).

En 1910, cuando tenía 48 años, se casó con Purificación Alonso Ruiz, con quien tuvo seis hijos, entre ellos Purificación Vigil de Quiñones -madre de Ignacio Bidón-, el último hijo nacido de uno de los últimos de Filipinas. En 1913 vuelve al Sevilla, donde es destinado en el Regimiento de Caballería Alfonso XII número 21, participando de nuevo en la guerra de Marruecos.

Elementos del uniforme del comantande médico Rogelio Vigil de Quiñones, hoy depositados en el Consulado de Filipinas en Andalucía occidental
Elementos del uniforme del comantande médico Rogelio Vigil de Quiñones, hoy depositados en el Consulado de Filipinas en Andalucía occidental – ABC

Hospital Militar de Sevilla

En 1918, ascendió a comandante médico de Sanidad Militar, con destino en el Hospital Militar de Sevilla, que dirigió hasta 1923. En 1945 falleció a los 83 años en Cádiz pero en 1940 sus restos fueron trasladados al panteón mausoleo de los Héroes de Cuba y Filipinas, ubicado en el cementerio de la Almudena de Madrid.

En 1998 se bautizó al Hospital Militar de Sevilla -inaugurado en 1980, con 12 plantas y 5 quirófanos- con el nombre de Rogelio Vigil de Quiñones, a quien además se le reconoce una labor investigadora en su lucha contra el beriberi, una enfermedad cuya causa es la carencia de la vitamina B1, que provocó la muerte de 12 militares del batallón de Baler. «Mi abuelo combatió el beriberi con sus conocimientos, hierbas y verduras frescas, gracias a lo cual él mismo se curó de la enfermedad».

A Vigil de Quiñónes, que ejerció su profesión en Europa, Asia y África, se le concedió la Cruz de San Hermenegildo y la medalla militar de la Campaña de Marruecos, así como varias cruces al mérito militar. «Le faltó la Cruz Laureada de San Fernando, para la que fue propuesto, y que esperamos se le conceda después de más de cien años», declara Ignacio Bidón.

La gesta fue inmortalizada en dos películas españolas, una de 1945, dirigida por Antonio Román, que protagonizaron, entre otros, Fernando Rey y Tony Leblanc. En 2016, Salvador Calvo hizo un nueva versión, «1898. Los últimos de Filipinas», que este sábado TVE emite a las 22.05 horas por LA 1. La cinta está protagonizada, entre otros, por Luis Tosar y Javier Gutiérrez.

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