¿Qué hacer con todo el dinero ahorrado el año de la pandemia? | Sección Mis finanzas

Los hogares españoles nunca ahorraron tanto como lo hicieron durante el confinamiento decretado por la pandemia de coronavirus, hasta tal punto que su tasa de ahorro en el segundo trimestre del año pasado subió más de 14 puntos, al alcanzar el máximo histórico del 24,4% de la renta disponible, según el INE. Resultado de una inédita contracción del 24% en gasto en consumo en el mismo período, ese colchón adelgazó en el tercer trimestre, al bajar hasta el 15,1%, tras recuperarse la actividad económica y la movilidad. Aun así, podría ser utilizado para constituir un capital a rescatar en el futuro, cuando llegue un imprevisto y se tenga que hacer frente a una necesidad o al realizar un proyecto ya planificado. “Posiblemente, este sea un buen año para optar por diferentes gamas de productos y diferenciar entre objetivos de ahorro a corto, medio y largo plazo”, apunta Antonio Gallardo, experto financiero del comparador bancario iAhorro.

Si bien es verdad que los depósitos bancarios ofrecen una rentabilidad muy escasa, por no decir nula, no es menos cierto que pueden ser herramientas muy útiles para rescatar dinero rápidamente en caso de necesidad. “Su ventaja principal en estos momentos es poder retirar el dinero a menudo sin penalizaciones o, como mucho, renunciando a los intereses generados, por lo que se mantiene siempre el capital”, explica Gallardo.

Este producto de ahorro se adapta a cualquier tipo de perfil, según este experto, aunque lo preferirá el ahorrador conservador, es decir, el que solo puede asumir un riesgo muy bajo o inexistente. En este caso, sin embargo, será mejor evitar poner todos los ahorros en depósitos. “Tener una posición excesiva haría perder oportunidades de rentabilidad en otros productos”, advierte Gallardo.

Algunas entidades ni siquiera comercializan este producto para plazos muy cortos, por lo que este experto sugiere comparar las opciones que a veces ofrecen bancos de la Unión Europea, cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos del país al que pertenecen. “Habrá que informarse de la situación de cada entidad y comprobar que realmente sean bancos y no otro tipo de empresas que no estén cubiertas con esa garantía”, aconseja Gallardo.

Medio plazo

Seguros de ahorro. Muchos de estos productos (planes individuales de ahorro sistemático, unit linked, planes de previsión aseguradora, seguros de renta vitalicia y seguros individuales de ahorro a largo plazo) permiten constituir un capital con pequeñas aportaciones periódicas (por ejemplo, 50 euros mensuales), lo que les confiere mucha flexibilidad, y hacer otras aportaciones mayores. Pese a ser baja, acorde a los tipos de interés actuales, su remuneración es algo superior a la que se puede obtener con los depósitos.

“No es un depósito y no está protegido por el Fondo de Garantía, pero el seguro de ahorro es comercializado por aseguradoras solventes, por lo que es un producto de alta seguridad y conservador”, subraya Gallardo. El usuario potencial tendrá que buscar un producto de gran rentabilidad, pero también centrarse en las comisiones y condiciones de rescate parcial en el corto plazo. “Hay productos que no permiten retirar el dinero en los primeros meses o lo hacen solo parcialmente, penalizando el rescate anticipado”, avisa este experto.

SIALP y CIALP (Planes de Ahorro 5). Son productos de ahorro cuyos beneficios no tributan, siempre y cuando no se rescaten en los cinco primeros años. Han tenido muy poco éxito hasta ahora, pero su interés se ve acrecentado por la reducción en la desgravación fiscal de otros productos como los PIAS o los Planes de Pensiones Individuales.

La mayor ventaja es su flexibilidad. “Permiten constituir un capital que se puede retirar incluso antes de que haya transcurrido el plazo (aunque de esta forma se tendrá que tributar por el beneficio generado) y, en el caso de haber elegido el producto en forma de seguro (SIALP), el rescate no es obligatorio a los cinco años, lo que permite acumular capitales mayores”, explica Gallardo. Su principal limitación es que la aportación máxima es de 5.000 euros mensuales.

“Es un producto conservador, pero se centra en aquellos que tengan un dinero sobrante en el corto plazo y que piensen en constituir un capital con algún objetivo, no solo la jubilación sino cualquier otro, como la adquisición de una vivienda”, asegura Gallardo. Por ello, el usuario deberá determinar con exactitud lo que busca. Si este ahorro le sirve para la jubilación, este experto sugiere un SIALP, la forma de comercialización más usada.

Largo plazo

‘Robo advisors’. Son plataformas automatizadas de inversión, que funcionan a través de algoritmos. Se gestionan íntegramente online, según los principios de la gestión pasiva, que prevén la construcción de una cartera de valores que replica el comportamiento de un determinado índice de referencia, sin la pretensión de superarlo en ningún momento.

Para Gallardo, “es una forma más barata de invertir en fondos, en un año en el que se apuesta por la recuperación económica”. Aunque muchos se ajustan al perfil de cada uno, los robo advisors no dejan de invertir en renta variable, por lo que se trata de un producto que conlleva cierto nivel de riesgo. Por ello, el consejo de Gallardo es “no depositar en él todo el capital del que dispongamos y asumir que se trata de una inversión a largo plazo, por lo que no emplearemos el dinero que vayamos a necesitar para otros fines”.

Y cuidado con los perfiles de riesgo, porque hay robo advisors que solo ofrecen tres. Por el contrario, “cuantos más perfiles ofrezca la plataforma, mayores posibilidades tiene de adaptarse a las preferencias de inversión”, destaca Gallardo.

Planes de pensiones de empleo. Si los que se busca es ahorrar para la jubilación, este es el mejor instrumento, según Gallardo. Los Presupuestos Generales del Estado, recién aprobados, han ampliado la deducción máxima por el IRPF en las aportaciones de los 8.000 euros anteriores a los actuales 10.000 euros. En general, son también más económicos que los planes de pensiones individuales.

En opinión de Gallardo, “de momento son muy limitados, ya que pocas empresas lo ofrecen y las que lo hacen suelen ser de tamaño importante, por lo que el gran reto para el 2021 será generalizarlos y ver si el Gobierno los impulsa, llevándolos también a los autónomos”.

En cuanto a los perfiles por los que están indicados, “los hay desde los más conservadores hasta los más agresivos, aunque no suelen invertir en activos demasiados arriesgados”, señala este experto.

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