Qué dinero contamina y cuál, no | Blog Alterconsumismo

Que “el dinero apesta” es una frase que a todos nos suena. Y la verdad es que en una cuenta bancaria hay dinero que “huele” bastante peor que muchas chimeneas, por sus efectos cuando el banco lo invierte en iniciativas que contaminan.

Siendo así, ¿cómo puedo saber si, mientras voy a protestas climáticas, mi dinero trabaja en contra de mis ideales? Para averiguarlo, tenemos una nueva forma de distinguir entre el dinero que contamina y el que no. No hace falta tener buen olfato.

Un grupo de bancos de matriz holandesa comprometidos contra el cambio climático (sí, has leído bien) ha empezado a publicar qué huella de carbono generan con su actividad de crédito e inversión. Así, cuando eliges banco, además de mirar tipos de interés, comisiones y si tiene banca móvil, podrás saber si una entidad contribuye mucho, poco o nada a luchar contra el cambio climático.

Por ejemplo, Triodos Bank, con sede en Holanda y presencia en nuestro país, ha sido el primer banco en España en publicar su huella de carbono, con un balance positivo: en 2018, sus créditos generaron 176 kilotoneladas de CO2, secuestraron 50 y evitaron cerca de 1.000. Climáticamente hablando, la actividad del banco equivalió a la absorción de CO2 de 367.000 árboles maduros, como si la ciudad de Madrid hubiese duplicado su número actual de ejemplares.

Conocer la huella de carbono total de más bancos -y no solo la de los viajes de sus empleados o del uso de electricidad en sus oficinas- serviría para mucho más que para que los consumidores podamos ahorrar o invertir con más consciencia. También permitirá que cada entidad trabaje para que, lo antes posible, su dinero contamine menos. Por ejemplo, desinvirtiéndolo de actividades como los combustibles fósiles. O descubriendo qué empresas concretas descuadran más su balance climático y dialogando con ellas para que mejoren, en interés de todos y propio.

Algunas personas estarán pensando: ¿retocarán los bancos sus cifras para aparecer más verdes y guapos ante el ahorrador y el inversor? Para evitarlo, el grupo de bancos promotor de la herramienta de medición del CO2 en las finanzas ha creado la Plataforma para la contabilidad financiera del carbono de forma colaborativa y abierta. Si todo el mundo mide con los mismos criterios, el cambio será real.

Cuando estalló la crisis financiera que a tantos hizo sufrir, uno de los mayores problemas para los bancos fue no conocer con seguridad el riesgo que tenían muchas de sus inversiones. Ante la crisis climática, que tanto daño genera y generará, el sector aún no tiene una imagen realmente clara de qué parte del dinero contamina y cuál, no. ¿Y si le pedimos a nuestros bancos que lo midan y nos lo cuenten?

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