Putin apuntará sus armas nucleares a EE.UU. si despliega misiles en Europa

En su decimoquinto discurso anual ante las dos Cámaras del Parlamento ruso sobre el estado de la Nación, el presidente Vladímir Putin volvió ayer a advertir que su país responderá de forma «simétrica y asimétrica» contra EE.UU. al eventual despliegue en Europa de sus misiles de alcance medio. Tal posibilidad se abre después de que Washington suspendiera su participación en el Tratado de control de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF) y Moscú respondiera con medida idéntica.

Tras centrar su alocución en asuntos sociales como las pensiones, el apoyo a la familia, la sanidad, la educación y las hipotecas, Putin pasó a tocar después las cuestiones de política internacional y, en concreto, la reciente salida de EE.UU. del tratado INF con el argumento de que Rusia lo incumple. El jefe del Kremlin explicó que los primeros en violar el acuerdo fueron los americanos «desplegando misiles Tomahawk en Polonia y Rumanía» en lanzaderas MK-41 con base permanente en tierra. Deploró también el hecho de que «EE.UU. trató de conseguir la hegemonía con su escudo antimisiles» y después de haber abandonado el tratado ABM.

El máximo dirigente ruso alertó que, si aparecen misiles norteamericanos en Europa, «Rusia se verá obligada a fabricar y desplegar tipos de armamento -de medio y largo alcance- que pueden ser utilizados no sólo contra los países de donde provenga la amenaza directa, sino también contra los territorios donde se encuentren los centros de toma de decisiones para el empleo de los sistemas de misiles que nos amenacen», en clara referencia a EE.UU.

Misiles hipersónicos

Putin reiteró que sus Fuerzas Armadas ya saben cómo responder a los estadounidenses. «Pondremos en práctica estos planes tan pronto como esa amenaza se haga real (…) con medidas tanto simétricas como asimétricas», añadió. Explicó que algunas de las armas que EE.UU. podría instalar en el continente europeo «pueden volar hasta Moscú en un tiempo de 10-12 minutos». Según sus palabras, «sería una amenaza enorme para nosotros y agravaría radicalmente la situación en el ámbito de la seguridad internacional». A este respecto, recordó otra vez que su país cuenta ya con misiles avanzados imposible de interceptar, construye nuevos y reforzará su flota aérea, equipándola con cohetes hipersónicos «Kinzhal», y la Armada con nuevos navíos, además de los drones submarinos de alta maniobrabilidad «Poseidón», el primero de la historia, subrayó el presidente ruso, no tripulado, propulsado por energía atómica y capaz de portar una cabeza nuclear de hasta 100 megatones. Estas armas ya fueron presentadas por él con gran revuelo el 1 de marzo del año pasado en su anterior discurso sobre el estado de la Nación.

Pero ayer habló además del nuevo misil hipersónico «Tsirkón», que podrá desplazarse a una velocidad nueve veces superior a la del sonido y con un radio de acción de mil kilómetros. Estos cohetes «serán emplazados en buques y submarinos», señaló, haciendo notar también que el desarrollo de todas las armas presentadas hace un año «continúa a buen ritmo sin fallos y de acuerdo con el plan». Se refirió en particular a los sistemas «Avangard», cuya fase de pruebas finalizó en diciembre y se fabrica ya en serie. Son propulsados por un misil balístico con una o varias ojivas, cada una de ellas capaz de planear y volar en trayectorias verticales u horizontales, lo que, según los constructores rusos, les permite burlar las defensas antimisiles y, según Putin dijo en 2018, «caer sobre su objetivo como un meteorito, como una bola incandescente, alcanzando en su superficie los 1.600-2.000 grados centígrados». Ayer añadió que la importancia de los «Avangard» es equivalente «al lanzamiento del primer satélite artificial -el famoso Sputnik- en cuanto a lo que supone en capacidad de defensa y fortalecimiento del potencial de nuestra ciencia».

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El jefe del Estado ruso blandió ayer también los misiles intercontinentales «Sarmat», que serán precisamente los utilizados contra Estados Unidos si despliega misiles de alcance medio en Europa, y los los sistemas láser «Peresvet» de «características únicas» y que entrarán ya en servicio en diciembre del presente año.

Declaró, no obstante, que Rusia «no desea la confrontación» y que continúa con la intención de llegar a un acuerdo con Washington sobre un nuevo tratado de limitación de armamentos nucleares. El discurso de Putin duró 87 minutos, fue ampliamente retransmitido por los canales de televisión y dedicó también espacio a la economía y a los planes de desarrollo del país con las mismas recetas que viene ya anunciando desde hace años.

En plena caída de su popularidad, que se mantiene de todas maneras muy alta, según distintos sondeos entre un40 y un 60 por ciento, Putin trató ayer de convencer a una población con los ingresos en caída libre, los impuestos en alza e indignada por la elevación de la edad de jubilación, de que toda irá bien en adelante. Dijo que Rusia ha pasado de tener 40 millones de pobres a sólo 19 millones en la actualidad sobre una población de 144 millones. «Pero sigue siendo mucho», admitió. Eso sí, el presidente aseguró que Rusia cuenta con «recursos financieros colosales». «Por primera vez, nuestras reservas cubren la totalidad de nuestra deuda», afirmó.

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