Probamos cuatro máquinas para hacer deliciosos gofres en minutos | Escaparate

¿A quién no le gusta un gofre de vez en cuando? Y más si este dulce postre (o merienda) puede prepararse en casa con los ingredientes que más nos gusten, de forma rápida y fácil. Estas gofreras permiten hacerlo en tan solo unos minutos: basta con enchufarlas y, una vez calientes, verter la mezcla en sus placas.

¿Qué modelos hemos elegido?

Para esta comparativa hemos elegido cuatro modelos de distintos fabricantes. Se trata de Adler AD311 (con una puntuación media de 7 puntos), Princess 132400 (8,75), Russell Hobbs Fiesta Gofrera 3 en 1 (9) y Tristar WF2165 (7,25). Todos ellos tienen como principal función precisamente la de realizar gofres, aunque alguno se complementa con accesorios adicionales.

Entre los aspectos que se han valorado a la hora de realizar las pruebas se encuentran los siguientes:

– Diseño. El acabado, los materiales empleados, si se calienta el exterior o no, la facilidad y opciones para almacenar las máquinas…

– Versatilidad. Pensando sobre todo en la posibilidad de emplear algún accesorio para hacer alguna elaboración adicional.

– Facilidad de uso. La mayoría de las opciones tiene un funcionamiento tan sencillo como enchufar y cocinar. Pero hay modelos que permiten elegir la temperatura, cuentan con indicadores luminosos para informar de que están listas…

– Limpieza. La efectividad de su capa antiadherente (aunque en general y en los primeros usos ninguna da problemas) y la facilidad para luego limpiar las placas.

Así los hemos probado

Durante las pruebas, hemos utilizado cada una de las gofreras una media de tres veces, empleando recetas con algunas variaciones para ver su comportamiento con distintos ingredientes. Por ejemplo, con diferentes tipos de harina (normal, integral, espelta…). Tras dos meses de pruebas, hemos seleccionado como ganadora la Russell Hobbs Fiesta. Su diseño de placas intercambiables es el más versátil de todos gracias a sus amplias posibilidades, pero también hace que sea mucho más sencillo limpiarlas.

Russell Hobbs Fiesta Gofrera 3 en 1: nuestra elección

Gofres, magdalenas y mini donuts. Estas son las tres recetas que pueden prepararse gracias a esta gofrera con moldes intercambiables. Todos ellos cuentan con revestimiento antiadherente y son muy fáciles de montar y desmontar: basta con pulsar unas pestañas para que se separen del cuerpo de la máquina; algo que hay que hacer siempre en frío. De esta manera, además, es mucho más fácil limpiarlo con un trapo húmedo o, incluso, en el lavavajillas.

El diseño general está muy cuidado, con algunos elementos interesantes: por ejemplo, un asa con aislamiento térmico para no quemarse (cuando se utiliza durante mucho tiempo empieza a calentarse), luces indicadoras de encendido y temperatura, bloqueo automático de las tapas… y también unas pinzas en su parte inferior para enganchar el cable cuando se guarda la máquina. ¡Ah! Puede hacerse tanto en horizontal como en vertical, ya que uno de sus laterales es plano.

Princess 132400: la alternativa

Funciona únicamente como gofrera y hace su tarea perfecta. En su interior hay espacio para dos gofres con la tradicional forma rectangular, que tarda en preparar unos cinco minutos. Para usarla basta con encenderla y verter la masa en su interior. Una vez cerrada, no hay que preocuparse de que se abra por accidente (tiene un bloqueo de seguridad) ni de quemarse, ya que su asa está fría al tacto. Para conseguir los mejores resultados el fabricante recomienda girar la gofrera, un movimiento que hace que la mezcla se distribuya de manera homogénea.

Sus placas tienen un revestimiento antiadherente que garantizan que no se pega aunque, para los mejores resultados, no viene mal untarla con un poco de aceite. Sobre todo pensando en la limpieza posterior: como no se desmontan, puede resultar complicado limpiarlas bien si quedan restos de la masa. Por lo demás, su base antideslizante hace que la gofrera no se mueva de la encimera; su termostato detecta cuándo ha alcanzado la temperatura adecuada y deja de calentar; y puede guardarse tanto en horizontal como en vertical gracias a su base plana.

Tristar WF2165

Su diseño es el más clásico, con un acabado poco atractivo en colores grises y negros y un sistema antideslizante que evita que se mueva de la mesa o encimera. Pero tiene un elemento diferencial: una rueda que permite seleccionar la temperatura para obtener gofres más o menos tostados. Está situada en la parte frontal, garantizando un fácil acceso, y se complementa con dos indicadores lumínicos: el que informa sobre el encendido de la máquina y el que avisa cuando se ha alcanzado la temperatura elegida. Con una potencia de 1000 W (la más alta de la comparativa), está lista rápidamente. Sus placas cuentan con una capa antiadherente que funciona a la perfección (en ningún momento hemos tenido problemas para extraer los gofres) y no se pueden desmontar, con lo que eso implica a nivel de limpieza.

En cuanto a su almacenaje, destacar que tiene un compartimento para guardar el cable (que, por otro lado, no es muy largo, limitando sus posibilidades) y, como muchos otros modelos, se puede colocar en vertical u horizontal.

Adler AD311: mejor relación calidad-precio

Se trata de un modelo muy básico y sencillo, tanto en funcionalidad como en diseño y precio. Con una construcción con una calidad bastante ajustada en la que predomina el plástico, dispone de espacio para cocinar dos gofres rectangulares de forma simultánea. Basta con conectarlo a la corriente, esperar a que se caliente (tiene un indicador luminoso que informa cuándo ha alcanzado la temperatura adecuada), verter la masa y cerrarlo para que se cocine. Posee una potencia de 700 W y sus placas están recubiertas de una capa antiadherente. De nuevo, no se pueden desmontar, por lo que la limpieza hay que hacerla directamente en la máquina. Aunque se calienta un poco, el asa queda a una temperatura mucho más baja, permitiendo su manipulación con total seguridad.

En su diseño contempla una ranura para almacenar el cable y ofrece la posibilidad de guardarlo en vertical. Es el más económico y el seleccionado como mejor relación calidad-precio, ya que cumple con su función perfectamente y, con unos adecuados hábitos de limpieza, mantiene el antiadherente intacto.

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