Portugal y España, una frontera de papel | Babelia

No parece, si tenemos en cuenta este rápido panorama, que la ‘distancia’ tantas veces aludida a lo largo de la Historia pueda ser hoy un argumento sólido a la hora de abordar las relaciones entre los dos Estados ibéricos y sus diferentes culturas. Probablemente, estamos en el momento oportuno para abandonar los eufemismos, dejar de lado la tradición de la ‘distancia’ y reivindicar y asumir la ‘diferencia’ como el valor cultural más activo de la península, que puede convertir nuestros territorios en espacios con un enorme potencial de vivencia y expresión identitaria. El reconocimiento de la diferencia nos hace más ricos, más tolerantes, más responsables. Ya no sería necesario hablar de distancias. La cultura es una de las llaves posibles para abrir puertas hace mucho cerradas o solo entornadas. Hagamos posible, una vez que la pandemia nos permita transformar otra vez la cicatriz en raya, al abrirse de nuevo la frontera el día 1 de julio, ese encuentro prodigioso y plural.

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