Pollo Kung Pao | Recetas El Comidista EL PAÍS

Si has logrado domar tu paladar a base de sabores intensos y picantes de aquí y de allá; si deseas probar todas las comidas del mundo mundial con gran pasión y entusiasmo; esta es tu receta. ¿Quién no ha visto alguna vez pedir pollo Kung Pao en las películas americanas? Incluso sabemos que a Sheldon Cooper le gusta poco picante: así de famoso es este plato, uno de los más populares de la cocina china.

Es bien sabido que los restaurantes chinos que, fuera de China, se conocen como tal -salvo excepciones cada vez más numerosas-, poco o nada tienen que ver con la cocina de su país de origen, ya que por una situación de supervivencia y necesidad tuvieron que adaptar esos sabores potentes al paladar occidental, algo que se conoce con el nombre de cocina anglo-china. Quizás la recuerden por el cerdo agridulce fosforito, los rollitos de primavera blandurrios  o el arroz tres delicias con guisantes congelados; que alcanzaron gran fama durante los años 80. Por suerte poco a poco fueron llegando los restaurantes chinos auténticos, y ahora es posible viajar a Sichuan, Hong Kong o Yunnan sin salir de las calles más populares de tu ciudad. Si no sabes por dónde empezar, ponemos a tu disposición un mapa con algunos de los muchos restaurantes chinos auténticos que hay en España.

Para rendirles homenaje hoy prepararemos pollo Kung Pao, también llamado Gong Bao -“guardián de palacio”- haciendo referencia a la figura de Ding Baozhen, un mandamás de Sichuán que parece ser que andaba desdentado y solo podía comer un plato de pollo troceado y blandito. La receta se extendió rápidamente por todo Sichuan y posteriormente, por toda China con el nombre de Gong Bao. A la Revolución Cultural no le gustaban los nombres imperiales (pero sí la receta; así que la rebautizaron como pollo Kung Pao y santas pascuas).

Así nació uno de los platos más representativos de la cocina china, famosa por sus sabores fuertes y picantes; con cocciones rápidas a base de wok y un equilibrio fascinante entre dulces, ácidos y picantes. Una receta tan antigua que ha viajado tanto tiene mil versiones distintas en función de la región y la casa en la que se haga. La original solo lleva pollo macerado en soja y vinagre negro, un refrito de chiles, ajo, jengibre y pimienta de Sichuan, que en realidad no se trata de una pimienta al uso, sino del fruto de un árbol. Incorporamos un poco de pimiento rojo para endulzar un poco más el plato final; a veces se reboza y se fríe; e incluso se sustituye por cerdo, pero lo más importante es saltear muy bien el pollo en el wok, dejándolo bien jugoso y sabroso en su interior.

Dificultad

Es tan fácil como freír un huevo.

Ingredientes

Para marinar el pollo

Para la salsa

Además

Preparación

  1. Marinar el pollo con la soja, la maizena, el bicarbonato y el mirin durante 30 minutos.

  2. En una sartén sin nada de aceite, tostar la pimienta de sichuan y la pimienta negra durante un minuto moviendo sin parar. Machacarlas en un mortero.

  3. Mezclar bien todos los ingredientes de la salsa fuera del fuego.

  4. Poner el wok al fuego y cuando esté muy caliente saltear el pollo con el aceite, haciendo movimientos envolventes hasta que se dore.

  5. Sacar el pollo, bajar el fuego y, en ese mismo aceite, saltear jengibre y ajo muy picadito con cuidado de que no se quemen (que es algo que pasa muy rápido). Agregar el pimiento rojo cortado en trozos de bocado y los chiles cortados (cuantos más chiles, más pica). Cocinar un minuto.

  6. Verter la salsa e integrar todo bien. Terminar volviendo a añadir el pollo, las pimientas machacadas, los cacahuetes y un poco de la parte verde de la cebolleta para refrescar. Si se quiere, rematar con el aceite de sésamo.

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