Política de bloques y fragmentación del voto

Al menos cinco candidaturas de la izquierda competir√°n en mayo en las municipales en plazas como Ferrol. Ese mismo d√≠a, en las europeas, tres fuerzas se repartir√°n el voto de la derecha en el conjunto de Espa√Īa. No estamos ante un a√Īo electoral m√°s. Los comicios de primavera servir√°n para redefinir por completo el tablero pol√≠tico. En esta comunidad los ciudadanos, adem√°s de elegir a su alcalde y a sus representantes en Bruselas, van a decidir con su voto sobre todo si mantienen la ¬ęexcepcionalidad gallega¬Ľ o importan la nueva pol√≠tica de bloques multipartito que se est√° configurando en el resto del pa√≠s.

Galicia, al menos hasta ahora, ha sido m√°s inmune que otras autonom√≠as a la inestabilidad. La izquierda est√° tan dividida como en cualquier otra parte, incluso m√°s, pero la derecha no. Aqu√≠, desde que Manuel Fraga ciment√≥ la unificaci√≥n del centroderecha, el PP ha aglutinado todo el voto de ese perfil ideol√≥gico. Aqu√≠ N√ļ√Īez Feij√≥o sirvi√≥ de freno a Ciudadanos. Mientras en otras comunidades el partido de Albert Rivera pelea de t√ļ a t√ļ con el Partido Popular, aqu√≠ nunca ha dejado de ser una marca residual. En mayo los ciudadanos decidir√°n si siguen optando por una derecha de amplio espectro unificada en torno a la marca de los populares o si se fragmenta el voto entre distintas opciones.

Y no ser√° una decisi√≥n inocua. En funci√≥n de la movilizaci√≥n social y el resultado concreto de cada proceso electoral, la divisi√≥n del voto en distintas fuerzas, con el vigente sistema electoral, puede conllevar escenarios muy distintos. En las elecciones de Andaluc√≠a en diciembre la suma de las tres marcas de la derecha sirvi√≥ para desbancar al socialismo de la Junta. Pero en las municipales de 2015, cuando Ciudadanos empezaba a asomar la cabeza, las casi 6.000 papeletas naranjas en la ciudad de La Coru√Īa, y no fue el √ļnico caso, se fueron directamente a la papelera al no traducirse en acta en la corporaci√≥n. El sistema proporcional tiene ese tipo de riesgos. M√°s, si se traslada a unas generales, donde es evidente que en las circunscripciones de tres esca√Īos no pueden entrar al reparto cinco partidos.

En todo caso, la fragmentaci√≥n del voto implica adem√°s una fragmentaci√≥n del discurso. En los sistemas tendentes al bipartidismo, las grandes fuerzas funcionan como marcas aglutinadoras de sensibilidades distantes que, al subrayar un m√≠nimo com√ļn denominador entre ellas, centran el mensaje y tienden a moderar a largo plazo la posici√≥n de las organizaciones. Pas√≥ en Espa√Īa con PP y PSOE hasta que irrumpieron otros actores dispuestos a romper los consensos b√°sicos. Primero fue Podemos en un extremo y ahora es Vox en el otro. En ambos casos, se salieron de lo ¬ępol√≠ticamente correcto¬Ľ hasta ese momento, modificaron la agenda p√ļblica al arrastrar al resto de fuerzas y cambiaron los roles en el tablero. En ese nuevo escenario, cada partido, para poder diferenciarse, extrema su mensaje, en no pocas ocasiones sobreactuando, y el debate pol√≠tico se acaba radicalizando.

Varios ex√°menes simult√°neos

Galicia decidir√° en mayo si entra o escapa de esa pol√≠tica de bloques. Y tambi√©n someter√° a examen al responsable √ļltimo de haber llegado a este punto. Las pr√≥ximas elecciones representan impl√≠citamente un refer√©ndum sobre el sanchismo y su pacto con los independentistas y la extrema izquierda. Aunque sean unas elecciones municipales, su coincidencia con las europeas nos aboca a un debate de trazo grueso, en claves seguramente m√°s nacionales que locales o auton√≥micas.

De ah√≠ surge otra de las inc√≥gnitas de esos comicios. Si en ese escenario de pol√≠tica ¬ęfrentista¬Ľ, con un debate tan polarizado a nivel general, pero a la vez con claves locales, encontrar√°n hueco marcas independientes como las que est√°n surgiendo desde el antiguo socialismo, el viejo PSOE que no comulga con S√°nchez. Si, en efecto, el pachismo o Manuel Mart√≠nez irrumpen con fuerza en el tablero se abrir√° una nueva v√≠a de agua en el PSdeG que condicionar√° a√ļn m√°s su futuro.

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Tambi√©n se juega mucho en mayo el rupturismo. Ser√° su primer examen tras la fractura de En Marea. En algunas plazas, como Ferrol o Lugo, competir√°n cara a cara las distintas sensibilidades del populismo y en otras, como Santiago o La Coru√Īa, se podr√° medir el impacto de la erosi√≥n causada por la escisi√≥n.

Muchos ex√°menes simult√°neos en unas elecciones que se presentan cruciales para reordenar el tablero pol√≠tico y el rol de cada formaci√≥n. Quiz√°s en un nuevo escenario de bloques como en el resto de Espa√Īa o quiz√°s preservando la ¬ęexcepcionalidad gallega¬Ľ.

Luis Ojea

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