Plan de reanimación

El pasado 2 de abril los ministros de Trabajo y Seguridad Social cifraban el impacto inmediato de las medidas del confinamiento y la suspensión de la actividad económica en cerca de 900.000 bajas en la Seguridad Social, la mayoría de trabajadores con contratos temporales; una magnitud similar a la destrucción de empleo en los meses siguientes a la caída de Lehman Brothers. La diferencia es que, ahora, ha sucedido en dos semanas. Podría haber sido peor. Parece que los ERTE (Expedientes de Regulación Temporal de Empleo) y los “permisos retribuidos recuperables” han amortiguado el primer golpe de un parón económico forzoso sin precedentes. Los datos preliminares permiten estimar que los ERTEs solicitados afectan a unos dos millones de trabajadores.

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