Orgullo de alumbrado

Seguramente ustedes no lo sepan, pero entre los medicamentos que est√°n a punto de agotarse en las farmacias se encuentra el Tranquimaz√≠n. La raz√≥n es sencilla: se ha disparado la ansiedad ciudadana en toda Espa√Īa fruto de la envidia que se siente por el alumbrado navide√Īo de Vigo, ese que Feij√≥o ha boicoteado encarg√°ndole a Meteogalicia lluvias que impidan que la luz y la m√ļsica se abracen junto al √°rbol al son del ¬ęImagine¬Ľ de John Lennon.

Bueno, ustedes no saben esto porque, en realidad, no se corresponde con la realidad, aunque no descarten que el alcalde de Vigo lo anuncie cuando concluya su conferencia con el regidor de Nueva York o su hom√≥loga de Par√≠s, en esta suerte de circo de tres pistas en que se ha convertido la cosa del alumbrado, una luz cegadora que parece impedir a los vigueses ver c√≥mo de su ayuntamiento van a salir casi 40 millones de euros para rescatar el quebrado auditorio y qui√©n sabe cu√°nto para indemnizar por la verg√ľenza del accidente del Marisqui√Īo.

Esa luz cegadora, casi paralizante ‚ÄĒtanto de la opini√≥n p√ļblica como de la publicada, debo decir con tristeza‚ÄĒ sirve tambi√©n para distraer cualquier an√°lisis cr√≠tico de la situaci√≥n real de Vigo, ese que por ejemplo arroja que la comarca ol√≠vica tiene estancado su PIB mientras que la coru√Īesa crece al ritmo del 8,9% bianual. El √°rea de La Coru√Īa produce 2.000 millones de euros m√°s que la de Vigo (IGE, 2016).

Aquel empuje empresarial vigu√©s ha vivido tiempos mejores. Las √©lites han acabado en el banquillo, bien por saquear la caja de ahorros ‚ÄĒ¬°ay, aquellas manifestaciones para defender a directivos mientras estos dejaban un pufo milmillonario en la entidad!‚ÄĒ, bien por dejar casi quebrada Pescanova, a la que los bancos rescataron para perjuicio de los peque√Īos accionistas. Hay desigualdad social, con unos ricos muy ricos y los pobres lo suficientemente pobres como para aparecer en un r√°nking nacional de barrios sumidos en la miseria. No hay pan pero s√≠ luces de navidad.

El problema, no obstante, no es de quien h√°bilmente ofrece pan y circo, sino de quienes se arrojan en brazos de su c√©sar dispuestos a engullirlo a manos llenas, √°vidos de algo que poder lucir. El problema es que Vigo cree que algo como el alumbrado navide√Īo construye orgullo de ciudad. Y lamentablemente, solo demuestra su simpleza.

José Luis Jiménez

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