Ocho marcas de cápsulas que no son un crimen contra el café

El ser humano tiende a encapsular, ya estemos hablando de laboratorios farmacéuticos, naves espaciales o productos comestibles. El café, ese alimento singular que estimula las peores mañanas, no se ha librado de este destino. Sabemos que la molienda al instante es más aromática, disponemos del instrumental para todo tipo de extracciones -la Moka, la Chemex, el Aeropress- y, sin embargo, en la mayoría de cocinas españolas, hay una cafetera de cápsulas para los momentos desesperados. Ni qué decir de las oficinas o las salas de espera. Tal vez no sea el método de extracción más deseable, pero todos somos hijos de vecino, a veces vamos por la vida como pollos sin cabeza y, si tenemos que escoger entre cápsulas y café instantáneo, tenemos clarísima cuál es nuestra decisión.

No nos vamos a llevar las manos a la cabeza por tus hábitos, aunque sí por los datos nacionales: en España se consumen hasta 40.000 toneladas de cápsulas al año, con su correspondiente impacto ambiental. Según la Federación Española del Café, constituyen el 20% del mercado, y dentro de poco será más, porque tienen un crecimiento anual del 7’8%. Aunque su origen se encuentra en las máquinas de espresso italianas, el invento se atribuye a un ingeniero suizo de Nestlé. Eric Favre desarrolló la máquina Nespresso en 1986 y las ventas despegaron en todo el mundo hacia finales de los 90. George Clooney hizo el resto: en la actualidad, la competencia reúne a unas 400 marcas.

Quizá vayamos al infierno gastronómico, pero en El Comidista somos personas de andar por casa. Así que hemos preguntado a los miembros del equipo, profesionales del café, aficionados a la bebida y, en general, personas confiables, qué cápsulas merecen la pena para pecar a discreción. A continuación, te ofrecemos algunas opciones, recomendadas por algunos amigos, para quienes quieran mover un dedo, pero ni uno más, a la hora de servirse una taza de café.

EN SOBRE

Salzillo Ecológico – 3,50 euros (10 unidades)

Todo empezó a raíz de este tuit de Sergio Gallego, crítico gastronómico de La Verdad, y autor de La brújula del Gourmet, que prometía haber encontrado el Santo Grial: cápsulas de café que, por fin, merecían nuestros respetos. «La principal diferencia de las cápsulas de Salzillo es que vienen selladas. El aroma al abrirlas ya te adelanta lo que vas a beber», escribía. Preguntado por el resultado, el divulgador murciano elogia las bondades de su marca paisana, «cuyos cafés se tuestan en hornos tradicionales, con llama de fuego, para aportar un sabor muy característico». Además, celebra que sean formatos compostables, con hasta siete gramos de café en su interior. Hay un drama: el modelo Espresso Point solo se distribuye para hostelería, pero tienen cápsulas similares para máquinas Nespresso.

DE ESPECIALIDAD

D·Origen Coffee Roasters – 4,20/4,90 euros (10 unidades)

«Las cápsulas son tabú para los especialistas en café. Eso es de esquiroles, disidentes y herejes de la religión cafetera», bromea Michael Uhlig, de D·Origen Coffee Roasters. La firma de café de especialidad, con sede en El Albir, ha sorprendido al sector más purista lanzando sus propias cápsulas, con hasta cuatro variedades. «Son los mismos cafés que tenemos en grano, siguiendo el proceso de tueste artesanal, para que los frikis de este mundo comparen los resultados», garantiza. ¿Y por qué meterse en un lío tan grande? «Nuestro proyecto comenzó sin encorsetarnos de ninguna manera, acercando el café de especialidad a toda la gente consumidora, y eso debía incluir a los miles de usuarios de cápsulas», defiende.Ahora presenta un formato compatible con máquinas de Nespresso y totalmente compostable, pese a que el sellado sea tan hermético como el aluminio.

CALIDAD/PRECIO

Solimo Ristretto – 12’99 euros (100 unidades)

Por supuesto, cómo no, Amazon is in da house. Hace tres años que entró en la guerra de las cápsulas de café con dos marcas propias, Solimo y Happy Belly, que son unas de las mejores opciones en cuanto a relación calidad-precio. Si compras dos cajas de 50, la unidad te sale por 0’13 céntimos: esto quiere decir, un 30% más barata que en el caso de las Nespreso. A la vez, son compatibles con todas las cafeteras de Nestlé, y nos habla de sus bondades Óscar Broc, «Nunca desayuno en casa, peeeero, durante el confinamiento duro, cuando todo estaba chapado, tuve que comprarme una cafetera de cápsulas para poder beber café. O lo que sea que sale de estas máquinas», confiesa el delito. En su crimen no hay nocturnidad, pero si alevosía. «Cometí el peor de los pecados, fui a lo punk. Me compré cápsulas de Amazon, tal cual. Y muy bien, oye. Fan de Solimo», declara.

BIODEGRADABLES

Senseo Classic – 3’99 (36 unidades)

Hace más de una década que Philips y Marcilla mantienen un matrimonio bien avenido gracias a la cafetera y las cápsulas de Senseo. El sabor resulta familiar para todos los consumidores de esta marca comercial, que se caracteriza por una dulzura moderada, pero la recomendación no se fundamenta en una cuestión gastronómica. La gran virtud de las cápsulas ‘blandas’ de Senseo es que son biodegradables. Al estar fabricadas a partir de papel de filtro, se pueden tirar en los contenedores para desechos orgánicos, aunque esto solo sucede con las variedades tradicionales (Classic, Descafeinado y Strong). Las Senseo que contienen leche tienen una estructura interna de plástico (polipropileno), que se podría reciclar de por sí, pero no tras mezclarse con el filtro y los restos de café.

REUTILIZABLES

EverGreen Reusable – 27’99/39’99 euros (1 unidad)

Marian y Yolanda Valero, las hermanas coffee roasters que hay tras la marca valenciana Bluebell, son dos de las personas con mayor amor por el tueste cafetero que conozco. Así lo transmiten en su espacio y en sus productos. Y si bien no ofrecen cápsulas de café entre sus productos, tampoco se cierran a la demanda del mercado. «Si la gente lo está pidiendo, el principal reto es darle la vuelta para que dispongan de un resultado que, de verdad, merezca la pena», consideran. Ponen como ejemplo las cápsulas de Evergeen, compatibles con varios sistemas y completamente reutilizables, no solo por cuanto tienen de sostenibles, sino porque te permiten escoger el café para rellenarlas. «Puedes comprar a un tostador de especialidad de confianza. Siempre recomendamos comprar el café en grano y molerlo en el momento. Rellenas la cápsula, la echas la cafetera y listo», sugieren.

CONSCIENTES

Terres de Café – 6’90 euros (10 cápsluas)

Jesús Salazar es el gran cafeólogo de México. Toda una institución en la materia, cuya labor de apoyo a los productores se complementa con una intensa divulgación y un amor inconmensurable por el café. Como no podía ser de otro modo, nos recomienda una firma comprometida, tanto con la parte ambiental, como con la experiencia del consumidor. El proyecto francés Terres de Café, que conoce personalmente, tras visitar las fincas de las que procede. «No es solo que la tecnología de las cápsulas sea amigable con el entorno y haga sostenible este tipo de consumo a largo plazo, sino que el café mismo proviene de una fuente responsable a nivel ecológico, social y cualitativo», argumenta. Hace énfasis en la calidad, la trazabiliad y la producción orgánica. En España se distribuye en El Corte Inglés. No es un café barato, pero sí muy selecto y consciente a nivel agroforestal.

LA MARCA BLANCA

Carrefour Intenso – 4’90 euros (30 unidades)

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) se muestra muy pendiente de la evolución del mercado de las cápsulas, en torno al que ha elaborado múltiples estudios. La marca que prevalece como favorita en muchos de los rankings es, curiosamente, una marca blanca compatible con Dolce Gusto y Nesspresso. Se trata de Carrefour Intenso, que los encuestados destacan por su sabor potente. Para acabar con el mito de que las cápsulas compatibles pueden estropear la cafetera con el tiempo y de que el resultado no es igual de satisfactorio, la OCU también encargó un estudio que, básicamente, desmontó la estrategia de marketing de las marcas. Se prepararon 1.700 cafés en cada cafetera. La conclusión fue que no se apreciaban diferencias significativas en el resultado, ni daños en los electrodomésticos. Lo notaba el bolsillo, eso sí, con un ahorro anual de 100 euros.

EL MÁS FAMOSO

Nespresso Ispirazione Ristretto Italiano – 3’90 euros (10 unidades)

«Durante muchos años he tomado cápsulas, pero ahora que he conocido el mundo del café de especialidad, no veo el camino de vuelta atrás», admite Joan Ruiz, más conocido como Esmorzaret, por cuanto sus redes sociales se rinden a los almuerzos categóricos. Con taza incluida, claro. «Había unas de Durban que, oye, me funcionaban, se parecían a las del bar. Pero al final siempre acababa, como la mayoría, tirando de Nespresso, porque tienen mucha variedad», reconoce. Como prefiere tuestes intensos y notas afrutadas, se queda con el Ristretto. «Eso sí, me acuerdo de que siempre le ponía azúcar. Es algo que ha cambiado con el café de especialidad: te das cuenta de que ya no lo necesitas», indica.

LO QUE DICEN LOS HATERS

Cuando empecé este reportaje, las primeras respuestas a mis preguntas fueron ciertamente desalentadoras. «Me encantaría ayudarte, pero ODIO las cápsulas. Mi análisis: son todas una porquería», respondió Jordi Luque. «En casa tomamos cold brew de prensa francesa o, en caliente, con la Kalita. Hace eones que no tengo cafetera de cápsulas», se desmarcaba por igual Mónica Escudero. Pero seguimos insistiendo hasta dar con una luz parpadeante.

Algunas aclaraciones antes de aborrecer las cápsulas: una contiene entre cinco y ocho gramos de café, mientras que un barista utiliza entre 18 y 21 en cada taza, así que ya sabes por qué no te sientes igual de despejado por la mañana. No eres tú, son ellas. La principal ventaja del café en cápsula es que, para su elaboración, no se requiere poner una cafetera completa, puesto que ya viene en formato monodosis. Y claro, también está el apartado de la comodidad: la taza es instantánea y la máquina necesita poco mantenimiento, argumentos de peso en la sociedad de las prisas.

No obstante, y como bien explica Enrique Muñoz, de Don Gallo Café, la calidad nunca será la misma. «Las cápsulas son un producto que suelo equiparar a las sopas de sobre: rápido y fácil, pero artificial. Nunca serán comparables a un buen chup-chup«, asegura. Nos explica que el café es una materia viva y delicada, por lo que a los pocos minutos de molerlo, empieza a perder parte de sus características organolépticas, que en la cápsula se intentan regular con estabilizantes, conservantes y saborizantes. «Es una quimera para los amantes de los productos naturales y los sabores de verdad. Por eso, considero que están fuera de los estándares de calidad y la filosofía del café de especialidad», defiende.

Paradójicamente, para evitar la acidez que caracteriza a la bebida, a la que el consumidor no suele estar acostumbrado, las máquinas de cápsulas optan por la subextracción -el agua pasa poco tiempo en contacto con el café-. En consecuencia, se emplean granos que se tuestan con menos esmero, porque su sabor no se va a transmitir con todos los matices -incluso cafés demasiado tostados, para camuflar posibles defectos-. A todo esto, se suma la desventaja del precio. El valor de la cápsula ronda los 0,35 céntimos, por lo que estaríamos hablando de 58-63 €/kg, por encima de algunos de los mejores cafés del mundo recién tostados. Por si acaso, no se lo diremos a los detractores del formato (y los que no lo somos, seguiremos apretando el botoncito que nos hace las mañanas más fáciles).

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