Ocho cenas fáciles para celebrar el otoño

Días más cortos, noches más largas, la mantita como invitada estelar en las sesiones de Netflix, los gatos buscando calor humano: el otoño ya está aquí, con su antojo de platos de cuchara, sus deliciosas verduras de temporada y el mismo vacío existencial a la hora de la cena que las demás estaciones; ni más, ni menos. Este año tampoco podemos venir a cocinar para vosotros, pero sí daros unas cuantas ideas para solucionar la comida más complicada del día con propuestas sencillas y asequibles. Mucha verdura, algunas legumbres, ensaladas, huevos, arroz, pollo, salteados de aire oriental -o sin él-, pasta y puré: esperamos que no te aburras de estas propuestas durante toda la estación.

Salteado de verduras de otoño asadas con huevo a la plancha

Más que una receta es una técnica, básica para mejorar cualquier menú sin apenas esfuerzo: cuando vayas a encender el horno para cocinar lo que sea, recuerda que tiene dos bandejas, pon siempre un extra de verduras de temporada -enteras, tal cual- y sácalas cuando vayan estando listas. Después, pélalas si procede -muchas veces es más fácil hacerlo cuando ya están cocinadas, sobre todo si se trata de tubérculos o calabazas- y guárdalas en tápers la nevera.

A esta fiesta están invitadas patatas, boniatos, zanahorias, puerros, coliflor o brócoli, chirivías, cebollas, pimientos, calabacines, berenjenas, tomates, hinojo, champiñones, endivias o col (y casi cualquier otra cosa que se te ocurra). Cuando llegue el momento de cenar, combínalas como más te guste, intentando que haya siempre un poco de hidratos de carbono para que no vuelvas a tener hambre después de una hora, y pásalas por la sartén con un chorrito de aceite, un diente de ajo picado -si te gusta- y tus especias o hierbas aromáticas favoritas. Puedes saltearlas en trozos o aplastarlas para conseguir una especie de trinxat, con una gustosa costra dorada. Remata con un huevo a la plancha y la cena está servida: has tardado más en leer esto de lo que tardarás en hacerlo.

Arroz graneado con champiñones y contramuslo de pollo

Sigue la técnica del arroz graneado -un vaso da para dos personas, en cantidad suficiente- pero antes del ajo dora dos contramuslos de pollo en tiritas y algunos champiñones troceados: la cantidad depende del tamaño; si son grandes bastará con tres, si no necesitarás alguno más. Usa una cazuela un poco más ancha en lugar de una olla, para que los ingredientes cojan color; cuando lo hayan hecho añade el ajo y dale un toque final sin que se queme. Añade entonces el arroz, dale vueltas hasta que esté nacarado y añade un vaso y ¼ de agua o caldo muy caliente. Remueve, tapa -es importante que la tapa encaje bien- y pon el fuego al máximo hasta que hierva; en este momento baja al mínimo y cuenta 16 minutos. Apaga y, después de dos minutos de reposo, tendrás un arroz sabroso y suelto para cenar.

Pasta con brócoli y salsa de puerro y aguacate

Hierve unos 80 g de pasta por persona -mejor si es integral- según las instrucciones del fabricante. Usa una olla grandecita y, mientras hierve la pasta, pon encima un colador con unos 200 g de arbolitos de brócoli por ración y tapa para que se cocine al vapor. Dora unos ocho centímetros -por ración- de la parte blanca del puerro en rodajitas en una sartén con muy poco aceite, y cuando esté listo tritura con medio aguacate pequeño, un par de cucharadas de agua, sal, pimienta y aromáticas al gusto. Aliña la pasta con la salsa y remata con más pimienta y algún fruto seco picado.

Nabo, patata y acelga con caballa y refrito de ajo y pimentón

Cocina al vapor -en vaporera, un colador o al microondas- un nabo pequeño y una patata pelados y troceados, además de unas cinco pencas de acelga también troceadas por ración (pueden ser congeladas). Si los cocemos con vapor de agua, la patata y el nabo necesitarán unos 15 minutos, las pencas estarán en 10 y las hojas de las acelgas estarán listas en los últimos tres minutos; en microondas la patata y el nabo necesitarán unos cinco minutos, las pencas dos y medio y las hojas solo el último minuto. Dorar en una sartén ajo laminado al gusto -para mí, un par de dientes por ración-, añadir una puntita de pimentón, sal y vinagre. Añade las verduras, remueve un par de minutos y emplata. En la misma sartén, cocina dos filetes de caballa durante dos minutos por el lado de la piel y uno por el de la carne y sirve todo junto. ¿No tienes caballa fresca o descongelada a mano? Usa una de lata (o sardinas).

Puré de boniato y calabaza con huevo mollet

¿Otra vez huevo? Pues sí, porque es uno de los alimentos más saludables, económicos, versátiles y sencillos de cocinar que podemos tener en la nevera (sí, aunque en el supermercado los tengan fuera, en casa hay que guardarlos allí, ya que se llevan mal los cambios de temperatura). Corta y dora en una olla con un poco de aceite -para cuatro raciones- unos 800 g de calabaza, una cebolla y dos boniatos. Remueve de vez en cuando, cubre con 600 ml de agua o caldo suave y añade sal y tomillo y romero, curry o ras el hanout (dependiendo de si nos apetece un sabor u otro). Deja hervir durante unos 10 minutos o hasta que todo esté tierno, añade dos yogures naturales o un poco de leche de coco y tritura. Sirve con un huevo cocido cuatro minutos: puedes añadir una cantidad generosa de vinagre al agua para ayudar a ablandar la cáscara y no dejarte medio huevo en el proceso de pelado.

Fideos de arroz con col, zanahoria, ternera y espinacas

Pon unos 70 g de fideos de arroz tipo vermicelli a remojo en agua bien caliente durante unos 10 minutos para arrancar este salteado sencillo aliñado con soja, sésamo, ajo y vinagre. Corta en tiritas un poco de col: sirve cualquiera que no necesite hervor, como la col blanca, la lombarda o la china; una zanahoria, unos 70 g de cualquier corte de ternera que sirva para la plancha y cebolla al gusto (por cada ración). Saltea las verduras y la carne a fuego alegre, añade los fideos y ponle los aderezos en la cantidad que creas conveniente. Puedes cambiar la ternera por pollo, tofu, un huevo -en este caso añádelo después de los fideos- o salmón o atún, también mejor añadidos casi al final para que no se resequen. Los fideos de arroz pueden cambiarse por unos de trigo, de los que encuentras en cualquier supermercado (tirando a la basura antes todos los sobrecitos con polvos ignotos que los acompañan).

Ensalada de rúcula, saroni, burrata, granada con vinagreta de nueces

¿No tienes mucha hambre pero sí ganas de comer algo rico? Con cuatro puñados de rúcula, un saroni o persimon -el caqui de toda la vida pero en versión dura- pelados y en gajitos, un poco de cebolla dulce cortada finita, y cuatro cucharadas de granos de granada tienes la base para una ensalada deliciosa para dos. Pon encima una burrata pequeña, aliña con aceite, vinagre, sal, pimienta, unas nueces y aceitunas negras y a comer. ¿La idea te gusta, pero tienes más hambre? Sírvela sobre una tostada de rico pan integral.

Lentejas rápidas con setas y aguacate

Cuando bajan las temperaturas aumentan las ganas de cuchareo, y desgraciadamente no siempre nos cogen con los deberes hechos. La solución está en los tarros de legumbres ya cocidas, que con un sofrito base y una cocción corta para integrar los sabores ofrecen infinitas posibilidades a los amantes de guisos y potajes. Para dos personas, sofríe una cebolla y unos 150 g de shiitakes picados (o la seta que prefieras). Cuando esté dorado añade unos 500 g de lentejas cocidas con su líquido de conservación, unos 100 ml de agua y aderezos al gusto. Deja hervir cinco minutos a fuego suave y sirve con aguacate picado por encima y un poco de lima para exprimir antes de comer. Puedes añadir calabacín, pimiento, ajo o cualquier verdura que vaya a quedar bien cocinada entre el tiempo de sofrito y el de hervir.

Lee más: elpais.com


Comparte con sus amigos!