Obesidad: 66 kilos y obesa: lo que no dice la báscula y sí explican los genes | BuenaVida

Si te interesa, el procedimiento es sencillo (aunque también algo largo: paciencia). En la primera cita, una nutricionista te hará una extensa entrevista para conocer tu estilo de vida y alimentación (incluyendo tus platos favoritos: «La única manera de mantener una dieta es que te guste lo que comas», apunta Martín). Te pesará, medirá y hasta comprobará la fuerza de tus músculos para terminar, hisopo en mano, con la esperada réplica de una escena de CSI: tomando una muestra de saliva de la cara interna de tus mejillas que enviará, sin dilación, al laboratorio.

Mes y medio después recibirás un informe con toda esta información, junto con un menú de dos semanas, su traducción genérica (qué cantidad de tipo de alimento debes ingerir en cada comida, para que la carta te la diseñes tú mismo) y el acceso a una plataforma online para que lo tengas todo en el móvil, ¡además de una lista de la compra quincenal, según lo que se haya decidido comer! Ya no podrás colar esa bolsa de patatas fritas en el carrito como quien no quiere la cosa, por mucho que estemos programados para devorarlas… Y también ahorrarás: sabiendo que te llevas a casa solo la cantidad exacta que vas a cocinar, se acabó el tirar.

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