Nuria Pasionaria Roca

Esta semana ha sido la más mortífera de la tercera ola, con 3.067 víctimas de la enfermedad, y la hemos pasado descabezados, con la principal autoridad sanitaria del país transformada en Presidentilla (ay, esa propaganda electoral, ese “president Illa” que suena a personaje de Gomaespuma) y con su sustituta a la espera de que los de informática le configuren el ordenador en el despacho. También hemos pasado la semana pendientes de las nuevas remesas de vacunas, que tienen en vilo a multitud de alcaldes, concejales y consejeros autonómicos, que ya se habían apartado sus dosis.

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