Nuevos y buenos aires

Parece ya definitivo que las fiebres derechistas que impulsó Albert Rivera tras los resultados de las autonómicas andaluzas se han enfriado en Ciudadanos. Incluso el votante más afín hubo de detectar entonces una sobreactuación artificiosa al alinearse en demasiados temas calientes con el discurso ultraortodoxo de la derecha trumpiana española y eso en el fondo no podía dejar de desanimar a su votante más natural. La alergia incontrolable hacia Podemos del votante de centro y de derecha no bastaba para justificar la alianza explícita o la sintonía tácita con la extrema derecha.

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