“Nuestro objetivo es inmunizar al 60% de la población africana” | Planeta Futuro

Las horas del día del doctor John Nkengasong (Duala, Camerún, 61 años) se estiran para llegar a todo. El codirector del Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC) va de una reunión virtual a otra actualizando en su memoria los últimos datos y tendencias del coronavirus en África. No esconde su satisfacción ante la baja incidencia del virus en el continente [34.777 fallecidos y 1.445.535 contagiados, con cifras de este viernes] pero es cauteloso: “No se puede hablar de la covid-19 con tiempos verbales pasados. Estamos ante un virus muy peligroso”. Desde enero, su preocupación principal ha sido ganarle la batalla a la pandemia trabajando en bloque: “La única forma de ser menos vulnerables es colaborar y coordinarnos como continente, no como países individuales”, explica desde Adís Adeba, Etiopía, en los 15 minutos que tiene entre conferencias y juntas. Su ambición y su visión conjunta le fue reconocida la semana pasada por la Fundación Bill & Melinda Gates, quienes le otorgaron el galardón de Global Goalkeeper 2020 por ser “uno de tantos héroes durante la pandemia”.

Pregunta. ¿Por qué incide tanto en la colaboración entre naciones africanas?

Respuesta. Todos sabemos ahora que este es un virus que se mueve rápido y se propaga fácilmente. Sabemos que es una amenaza. Si queda algún resquicio de coronavirus en algún sitio, se convertirá en una amenaza para el país entero. Nos hace vulnerables a todos. Por eso nos dimos cuenta de que la mejor forma de atacarlo era conectarnos. Ahora nos comunicamos mejor, nos coordinamos mejor y colaboramos mejor. Esto es central para luchar contra una pandemia.

P. ¿En qué medidas exactamente están trabajando juntos?

R. La principal es una estrategia común que está coordinada por los gobiernos, en concreto el de [Cyril] Ramaphosa –el presidente de Sudáfrica–, desde su posición como líder de la Unión Africana. Lo segundo más fuerte es el grupo de trabajo que engloba especialistas de todo el continente y nos reúne semanalmente. Todos los martes a las 16.00 nos juntamos para trazar nuevas estrategias y adaptarlas teniendo en cuenta su evolución. De hecho, ahora hemos creado una plataforma común que funciona como Amazon o Alibaba, en el que se puede conseguir todo el equipamiento y maquinaria para luchar contra la covid-19. Esta plataforma es el ejemplo de la camaradería en el sector privado. La finalidad es expandir la capacidad diagnóstica.

P. ¿Es esta unión la que está detrás de las cifras tan bajas en el continente?

R. Ocho meses después podemos afirmar rotundamente que las medidas que tomamos con tanta premura ralentizaron la propagación del virus. Hubo países en África que se confinaron con apenas dos o tres casos de covid-19. Otros incluso se confinaron dos veces. Si no lo hubiéramos hecho, hoy tendríamos millones de casos. Gracias a nuestra rápida reacción ganamos tiempo para implementar medidas de salud pública. Al principio no teníamos la capacidad para hacer muchos tests y aún estamos cortos. Deberíamos hacer cerca de 12 millones al mes, pero al menos hemos conseguido acumular más de 14 millones de pruebas. Hemos sabido reaccionar.

P. En la entrega de los premios Global Goalkeepers 2020 usted hablaba de la importancia de garantizar el acceso a las vacunas. ¿Es la iniciativa Covax suficiente [una coalición de 172 países para garantizar el suministro de vacunas a los países más pobres]?

R. Todos nuestros ojos están puestos en esto. Confiamos en el mecanismo de Covax y queremos que prospere pero también estamos explorando otras vías como la contratación directa y la negociación con farmacéuticas para alcanzar nuestro objetivo, que es inmunizar al 60% de la población africana. Lo que nos proporciona el Covax son 220 millones de dosis de vacunas y eso es un 20% de la población. Estamos trabajando en esa diferencia. Si solo vacunamos a los sanitarios y continua la propagación, el virus acabaría interrumpiendo de nuevo la economía, la movilidad de las personas y su vida social.

P. ¿Es Sudáfrica una excepción en el acertado manejo de la pandemia? Lleva más de 600.000 casos acumulados, casi la mitad que en toda África…

R. Para nada. Deberíamos ver en Sudáfrica una historia de éxito. Es un país de 60 millones de personas. Y te aseguro que de no ser por las medidas tomadas, habría entre dos y tres millones de contagios. Allá se detectaron los primeros casos y poco después el rápido aumento de casos. Así que lo pararon todo. Pero no puedes detener la economía de un país eternamente. Fue entonces cuando se registró un repunte de casos y se produjo otro confinamiento. Y en las últimas semanas está llevando a cabo uno de los descensos más brutales. Eso es a lo que deberíamos de estar prestando atención. No al número de casos, si no a las medidas que tiene actualmente y a la tendencia. Y estos datos muestran unas muy buenas políticas de salud pública.

P. ¿Se preparan para un posible colapso sanitario o es un escenario que no están contemplando?

R. El verdadero problema es que, aunque nuestros casos de coronavirus no son tan altos como imaginábamos, bloquean otros programas contra la tuberculosis, el sida o la malaria. Es un problema que vamos a sufrir y al que no podemos dejar de atender. La tendencia es pensar que “solo” tenemos 34.000 muertos mientras el mundo acumula un millón. Pero eso no es como lo deberíamos ver. El sida matará 500.000 personas más, la tuberculosis otros 500.000 y la malaria cerca de 400.000. A causa del coronavirus habrá muchas más muertes relacionadas de otras enfermedades. Ahora mismo está eclipsando todo lo demás y hay que empezar a tener en cuenta estas muertes también. Lo que está claro es que no podemos confiarnos ni escribir la historia de la covid en África en tiempos pasado. Condicionará el futuro. Es un virus muy peligroso, con tendencias muy radicales.

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